Antonio González y Ana Torrellas en Ammán (Jordania)
6 Noviembre 2009
El cuento que viene
en el Instituto Cervantes de Ammán
El 16 de noviembre próximo, a partir de las 5 de la tarde, en el Instituto Cervantes de la ciudad de Ammán (Jordania), sito en la calle Mohammed Hafiz Ma’ath St, del Jebel Ammán, Ana Torrellas y Antonio González impartirán sendas conferencias, seguidas ambas de sesiones de cuentos de sus repertorios.
El cuento que viene
La obsesión de comunicar
Ana Torrellas Quintero
http://cuentospormonton.blogspot.com
Para los narradores orales contar una historia es más que un trabajo, es un impulso, no mejor dicho, es una fuerza poderosa que nos empuja a querer comunicarnos con un público, que a su vez también siente una poderosa atracción por escuchar cuentos.
Así, en estas condiciones, el cuentero/la cuentera y el público interactúan. El narrador tiene la posibilidad de moverse por el espacio, utilizar elementos, vestuario, la música, los gestos y las bondades de la voz como el volumen y el tono, pero el interlocutor tiene la potestad de recrear mediante la imaginación aquella suerte de situaciones por las que pasan los actantes del cuento.
El que escucha concatenará la historia que se le está presentando con la realidad que conoce o que ha visto, o tal vez, que ha anhelado y es ahí, en ese momento, en donde el discurso del cuentero y del que escucha se mezclan en una urdimbre insospechada de ideas, pensamientos, creencias, prescripciones sociales, afectos, sensaciones, tradiciones, sueños y esperanzas.
Antes de continuar analizando esta maravillosa forma de comunicar, es oportuno que definamos lo que entenderemos por cuento, para ello tomaremos la definición que utilizó Imbert (1979) citado en Padovani (1999, p. 32): “El cuento es una ficción en prosa, breve, pero con un desarrollo tan formal que desde el principio, consiste en satisfacer de alguna manera un urgente sentido de finalidad.”
Otro concepto nos los aporta Martín (2001, p. 28) cuando afirma:
El texto narrativo es aquel en que un agente relata una historia. Referir, relatar, rememorar, se entrelazan en la trama del género narrativo con el sentido de “hacer volver”, “traer a la memoria”, contar, en fin, algo sucedido, que puede ser un hecho histórico o una pura invención.
Dentro del texto narrativo encontramos el llamado cuento maravilloso, por ser el que utilizaremos como modelo, necesita también de una definición, así tenemos que desde el punto de vista morfológico, este tipo de texto se conceptualiza como todo desarrollo que parte de una fechoría o carencia y pasando por diversas funciones intermedias culmina en positivo, esta última función puede ser la recompensa, la recuperación del objeto perdido o la reparación del mal, así como también, los auxilios y la salvación durante la persecución.
Cada nuevo perjuicio o nueva carencia, origina una nueva secuencia. Por lo tanto un cuento puede estar conformado por una o varias secuencias. Los cuentos compuestos por varias secuencias pueden presentarlas de manera concatenada o entrelazada.
Otro concepto nos lo presenta Rodríguez, 1982, citado en Padovani, 1999, p. 63, quien define el cuento maravilloso de la siguiente manera:
Son una clase particular de los cuentos populares más ampliamente denominados “de hadas”, “de encantamiento” o “fantásticos”, transmitidos, como todos los cuentos populares, de forma oral, sin que la transmisión afecte, por lo común a una determinada estructura narrativa, la cual se mantiene incólume, por mucho que pueda variar el cuento en todo lo demás.
En el cuento maravilloso lo importante son las acciones que hacen los personajes, no los personajes en sí mismos como se podría creer. Predomina la acción y la causalidad hace progresar la historia. En este sentido Propp (1992) afirma que las funciones de los personajes se pueden organizar en esferas de acción. El autor afirmaba que podíamos encontrarnos con treinta y una.
Sin embargo, para Padovani (ob. cit.) el número de funciones es limitado, las más importantes son: la fechoría (daño y/o carencia) que sufre el héroe, luego la partida y por último, el castigo o el matrimonio.
Otra situación que hay que resaltar es la relación entre los objetos mágicos y los auxiliares mágicos, que si bien ambos funcionan de la misma manera, es más cómodo llamar a los seres vivos auxiliares mágicos y a los objetos y a las cualidades, objetos mágicos.
Ahora nos detendremos en los auxiliares mágicos, ya que podemos encontrar de tres tipos: los auxiliares universales, aquellos que son capaces de cumplir las cinco funciones del auxiliar (sabiduría profética, reacción ante los actos del donante, el matrimonio, la partida para efectuar la búsqueda y compensar el agravio o la carencia). Los auxiliares parciales, aptos para desempeñar solamente ciertas funciones y los auxiliares específicos que no cumplen más que una función. Como ejemplos podemos citar: el espejo en Blancanieves y los siete enanos, la lámpara de Aladino, Pepe Grillo en Pinocho, entre otros.
Hasta este momento hemos hablado de las funciones de los personajes pero no de los mismos propiamente, así tenemos que en los cuentos maravillosos nos encontraremos (seguramente) con: el agresor (malo, antihéroe), el cual se muestra dos veces en el transcurso de la acción. La primera vez aparece de repente, de forma lateral y luego desaparece, la segunda vez se presenta como un personaje que se buscaba, en general, al término de un viaje en que el héroe seguía a un guía. Otro personaje es el donante, a éste se le encuentra casualmente, la mayoría de las veces. Luego está el auxiliar mágico, el cual es introducido en la historia en forma de regalo.
El mandatario, el héroe, el falso-héroe y la princesa forman parte de la situación inicial. A veces no se dice nada del falso-héroe en la enumeración de personajes de la situación inicial; pero después se sabe que habita en la corte o en la casa. La princesa, lo mismo que el agresor, aparece dos veces. La segunda vez aparece como el personaje buscado.
En este tipo de cuento, los personajes son esquemáticos, lineales, no tienen mundo interior ni particularidades que los definan, ni relaciones con el pasado o el futuro, es decir, son previsibles.
En suma, el cuento maravillo se rige por cinco leyes: a) ley de apertura y cierre, estos cuentos comienzan lentamente y luego la trama se va complicando paulatinamente hasta volver a la calma; b) la repetición para enfatizar una idea; c) ley de contraste o de las polaridades; d) ley de importancia del comienzo y el fin, y por última; e) ley de concentración en un personaje principal.
Cerramos este apartado de los cuentos maravillosos resaltando la importancia que tienen para el espectador contemporáneo, ya que por tener su origen en los mitos primitivos, el público transita por la iniciación en la vida aportada por los cuentos, con sus pruebas, obstáculos, y aun cuando puedan recibir otras interpretaciones se encuentran en lo más profundo del ser y siempre se puede vibrar con ellos, pues corresponden a la memoria de la especie, a la cultura oral, al folclore.
Así como los cuentos maravillosos se encuentran dentro de los cuentos tradicionales, también encontramos otras subclases como: los de animales y los de personas. Dentro de estos últimos se pueden encontrar, cuentos de pícaros, de tontos y de exagerados-mentirosos. También están los cuentos de fórmula, en ella se encuentran: los cuentos mínimos, los de nunca acabar y los acumulativos.
Los cuentos de fórmula con frecuencia no tienen autor conocido y apuestan por el disparate y la extravagancia, así los mínimos funcionan muy bien como inicio o cierre; en éstos lo que importa es el ritmo y la rima.
Luego tenemos el cuento moderno, éste es producto de la valorización que se hace del relato corto del siglo XIX (durante el romanticismo), su característica más sobresaliente, además de la brevedad, es la originalidad con la que presenta el tema y las técnicas narrativas empleadas.
En su estructura encontramos: (a) brevedad -como ya lo hemos mencionado-; (b) unidad; búsqueda de efecto; (c) intensidad; (d) recorte anecdótico; (f) índole oral; (g) función simbólica.
La brevedad es inherente al suceso narrado y no sólo a su mayor o menor extensión.
El criterio unidad se relaciona con varios aspectos del cuento, es decir, unidad total de tiempo, lugar y acción, unidad por tener un centro de interés, sin intrigas paralelas ni digresiones innecesarias y por último, la unidad de impresión, la cual es indispensable para lograr el efecto preconcebido.
En tercer lugar está la “búsqueda del efecto”, la narración se concentra en un solo elemento y subordina todo al logro de un efecto emocional, que proviene de un desenlace minuciosamente preparado.
Por intensidad entendemos la conquista de la estética y por ende de la comunicación artística. No se trata de que los sucesos sean de por sí intensos como que su propuesta se sitúe en lo esencial y profundo. La intensidad se relaciona con la fuerza expresiva que delimita y enfatiza el acontecimiento.
El recorte anecdótico se refiere a que el cuento moderno nos sirve de espejo de la realidad, a la que le confiere dimensión extraordinaria.
La función simbólica se observa cuando nos trata de explicar lo aparentemente inexplicable, siempre nos propone una sorpresa y una interpretación.
Hasta aquí lo relacionado con el texto narrativo, ahora corresponde analizar la narración oral como técnica artística, pero también, didáctica que facilita el aprendizaje del lenguaje oral.
¿Cómo Contar Cuentos?
Mediante la narración de cuentos el narrador ejercita todas y cada una de las modalidades de la comunicación, las de recepción del lenguaje como el escuchar y el leer, así como las expresivas, el hablar y el escribir. Con este dominio de la lengua, el narrador se incluye en la cultura democrática, cooperativa e integradora y por supuesto socializante, es decir, que a través de la práctica como narrador oral, quien la ejerza (narrador, docente, estudiante, entre otros), interactúa socialmente, procurándose mayores y mejores oportunidades de pertenencia e identidad y por su parte, la sociedad (los interlocutores) le ofrece su reconocimiento.
En consecuencia, quien narra cuentos recibe un doble beneficio; por una parte, nutre su área afectivo-social cuando aprende a mostrar un trabajo ante un público. Es así como el impacto psicoafectivo del relato sobre quien lo practica es indiscutible porque cuando se narran cuentos se abre un diálogo intuitivo entre el yo y el inconsciente mucho más beneficioso para la salud mental que la descarga de angustias y anhelos que se hace cuando se sueña dormido. Preparar un cuento implica desordenar los cajones del interior y luego volverlos a ordenar, representa poner en orden la casa interior.
El otro beneficio se observa en la adquisición de la competencia lingüística ya que narrar o escuchar cuentos se practica sobre los niveles estructurales del lenguaje: fonético-fonológico, morfológico-sintáctico, léxico-semántico y pragmático.
Mientras que para el espectador, lo maravilloso de la historia está allí para plantearle cómo funcionar en las diversas situaciones que la vida nos plantea. El cuento aparece entonces como una forma didáctica de resolver situaciones problemáticas de la vida diaria.
Al respecto, Gillig (2000, p. 90) se pronuncia afirmando:
…el cuento maravilloso pone en escena nuestras problemáticas más íntimas y permite simbolizar el trabajo psicoafectivo de nuestro inconsciente, y ponerlo en resonancia con el inconsciente colectivo que es expresado en significados más o menos ocultos que permiten la proyección y la identificación.
De la misma manera ancestral de contar cuentos, como se ha hecho desde épocas muy remotas, el cuentero de hoy recrea con la palabra y el gesto una atmósfera de convivencia con el público.
Para contar un relato se recomienda partir del reconocimiento de la estructura narrativa, macroestructura textual según Dijk (1998), pues allí está el orden temporal y las sucesiones de hechos. Como primera actividad se debe identificar la unidad mínima del cuento, es decir, el acontecimiento que desencadena la acción.
Como segunda actividad, de preparación del cuento, está la de enlazar los acontecimientos en un esquema lógico, ubicar a los personajes en el espacio y las acciones que éstos desempeñan.
La tercera actividad se relaciona con el narrador, el o los puntos de vista que le imponga a la historia, las inflexiones de voz, el ritmo al narrar, el gesto.
El conjunto de estas tres actividades conforman el discurso, Martín (ob. cit.) apoya esta idea diciendo que la historia que se cuenta y el discurso son aspectos solidarios en el acto de narrar; puesto que no hay cuento sin narrador, así como, tampoco hay cuento sin oyente participante. Ese oyente cómplice, atento y con una fantasía actuante que recibe esa intensa unidad, esa concentración estética y ese estallido emocional que conforman la narración oral.
Dice Ana María Bovo (Narradora Argentina) (2002, p. 11)
“Los narradores son los que, a través de sus palabras, te suben a naves mágicas sin remeros ni timonel. Te cruzan de un mundo al otro. En principio, todos somos narradores. Narradores espontáneos. Porque narrar es parte fundamental de nuestro quehacer cotidiano, de nuestra experiencia. Con la suma de historias que preexisten en la memoria y nos resultan significativas, vamos trazando poco a poco nuestra biografía.”
Afirma que para contar cuentos se necesita de una enorme intuición para administrar la información, esa es la clave para conseguir la estética al narrar. Si se sabe administrar la información y se dosifica en la cantidad y orden necesario, se le dan las condiciones al espectador para que se interese en lo que se está relatando. En esto coincide con Padovani (ob. cit.).
Finalmente, en la narración oral es central el aspecto de la convivencia, de reunión y encuentro de presencias, de pasarla bien con los otros, de incorporar al otro. Implica, un deseo de reciprocidad con el que escucha, es un placer compartido, es una obsesión compartida.
REFERENCIAS:
Bovo, A. (2002). Narrar, oficio trémulo. Buenos Aires: Atuel.
Dijk, T. A. van (1998). Estructuras y funciones del lenguaje. (Mayra Gann y Martí Mur Trad.). (12a. ed.). México: Siglo Veintiuno.
Gillig, J. (2000). El cuento en pedagogía y en reeducación. (R. González, trad.).
México: Fondo de cultura económica. (Trabajo original publicado en 1997).
Martín, T. (2001). El tejido del cuento. Barcelona: Octaedro.
Padovani, A. (1999). Contar cuentos. Desde la práctica hacia la teoría. Buenos Aires: Paidós.
De la oralidad a la cuentería
Antonio González Beltrán
lacaratula.wordpress.com
Desde que el primer ser humano sintió la necesidad de contar su memoria, su experiencia, y se colocó ante su comunidad, la gente con la que convivía, para decir o cantar sus vivencias, ahí nació el fenómeno que denominamos oralidad, que tiene manifestaciones muy variadas, pero siempre muy parecidas en el fondo y la forma, en todo el mundo.
En el África Negra, surgieron los griots, los detentadores de la palabra, los que conservan en su memoria los cuentos, los cantos, las danzas e, incluso, la historia de su pueblo. El griot es el personaje más importante de su tribu, junto al hechicero y el Jefe del poblado. Aún persisten hoy día en su actividad, muchos de ellos dispersos por el mundo.
En la Europa posterior al imperio romano surgieron los saltimbanquis, farsantes, histriones, remedadores, bufones, charlatanes, romanceros, decidores, palabreros, en definitiva, los juglares, todos utilizando técnicas orales de comunicación.
La Palabra como instrumento de comunicación directa con un público interlocutor. La palabra dicha o cantada –incluso bailada- para la conservación de la cultura de un pueblo, de su personalidad.
Así lo hacen actualmente los narradores orales de la halka magrhebí, en el norte de África, los fabuladores árabes, en los cafetines de las ciudades del oriente mediterráneo o los cuenteros de Colombia, de Venezuela, de México…; en definitiva, los narradores orales de todo el mundo.
Se dirigen a un público, muchas veces espontáneo, no programado, para transmitirles su tradición oral o la creación de otros productos artísticos elaborados a partir de elementos literarios.
El oficio de contar
Cuando uno cuenta en una plaza, desde un escenario, en una biblioteca, en un bar, en un café, en un hospital o en una cárcel, pongamos por ejemplo, estamos realizando un acto de cuentería, es decir, una de las múltiples manifestaciones del teatro.
En mi caso, yo considero que soy un actor que cuenta historias o cuentos; es decir, un cuentero. En el marco histórico de las artes escénicas, se trata de uno de los oficios más antiguos y más extendidos del mundo, pero en muchos lugares se ha perdido el oficio e incluso su nombre.
El modelo de teatro habitual más conocido es el normativo aristotélico, que a veces nos hace olvidar que existen otras muy variadas formas teatrales, incluso más originales (es decir, más cercanas al origen de nuestro arte).
Los cuenteros somos herederos de los “thymelicis” o de los “saltatori” greco-romanos, transformados en joculatores, saltimbanquis, farsantes, histriones, remedadores, bufones, titiriteros, charlatanes, romanceros, decidores, palabreros, decimeros…; digámoslo para entendernos: en juglares. Su repertorio, que no nos llega de forma directa, estaba compuesto por canciones de gesta, romances, vidas de santos, cuentecillos tradicionales, exiemplos, patrañas, enredos, sucedidos, dichos, refranes, canciones del campo, de boda, poesía lírica… Acompañados de música –que generalmente ejecutaban ellos mismos- o sólo con la voz y el gesto, reunían a su auditorio en la plaza pública, en la taberna, en la mismísima Corte o, incluso, ante los soldados, arengándolos con ejemplos heroicos antes del combate.
El teatro, un acto de oralidad
Hoy en día, el teatro sigue siendo –salvo en la pantomima y la danza, que nos narran con otras técnicas- un acto de oralidad, pues el texto nos llega por la mediación oral de los intérpretes. El hilo conductor no es la lectura –el teatro no es literatura- sino la voz y el gesto de un demiurgo, el actor/la actriz, que nos transmite el texto.
Oral es el origen de la literatura, de la creación poética, prefiero llamarla. La escritura vino después. Toda la literatura producida hasta la invención de la imprenta, y más allá, está pensada, creada, para ser dicha o cantada en público ante un auditorio “oral-aural”, según expresión de W. Ong. La creación poética ha sido transmitida de manera oral hasta épocas bien recientes en las que no sólo la escritura estaba ya generalizada sino también la alfabetización. Y hay países y culturas con una literatura culta, que mantiene sus formas orales coloquiales muy vivas.
La figura del narrador de historias y también la del lector, que compartían con su comunidad –tanto familiar como socialmente considerada- el goce sonoro de la palabra artística -escénica, naturalmente-, está todavía vigente en nuestra memoria más cercana.
Juglar y bululú, creadores de un teatro comunicacional
Volviendo a nuestras formas primigenias de teatro, nos encontraremos con un personaje vagando de pueblo en pueblo, prohibido, excomulgado, sin posibilidad siquiera de ser enterrado en sagrado, pero que tiene un nombre glorioso para las gentes del teatro: el bululú, heredero y continuador de aquellos juglares que, a fin de cuentas, venían a ejercer el mismo oficio.
El juglar-bululú es un actor que va contando los elementos narrativos del texto y que sabe diferenciar claramente, vocal y gestualmente, a los personajes que van apareciendo, en una actitud que se confunde con la personación del teatro normativo; realiza múltiples y sucesivas identificaciones y vuelve sistemáticamente a sus actitudes y modos de narrador oral. No tiene espectadores sino interlocutores, los tiene delante, los mira, se gira en redondo para que todos los que lo rodean puedan escuchar y ver; puede incluso repetir un pasaje si cree que un sector del público no se ha enterado, o detener el relato en el momento más interesante para pedir dinero (es un profesional que come de su oficio); improvisa según la situación, y vuelve al hilo de su narración que no ha memorizado sino que ha aprehendido para poder manipularla.
Coincidencias interculturales
Es curioso constatar que esa es la forma tradicional, y durante largo tiempo única, de teatro en el mundo árabe mediterráneo, y aún hoy sigue viva: se trata de la “halka”, que reúne a músicos, cantantes, culebreros, magos del fuego y del agua, pero sobre todo a los “hlayqi”, los “arraui”, los “alhakauati”, los “medeh”, los “bululah”; es decir, los cuenteros, ¿o podríamos decir juglares? ¿o bululús?
Bululah/bululú, ya ven qué cerca. También existe en árabe dialectal argelino el término “bululú”, utilizado como sinónimo de “hombre del saco”, el que se lleva a los niños que se portan mal, “el loco”. En Venezuela, se usa la expresión “tremendo bululú”, cuando hay un gentío armando escándalo. Ya ven, no estamos tan lejos unos de otros. Ni lo están ambos artistas, que realizaban y realizan el mismo oficio.
Cuentería y teatro épico
Y ese mismo oficio es el de los cuenteros, que, no sólo utilizan la tradición oral sino también la literatura: la “oralitura”, dicen algunos: la literatura oralizada; con lo que el ciclo cultural se cierra, acercándonos a formas del teatro, alejadas de lo aristotélico, de los naturalistas y stanislawskianos, y más cercanas a las teorías de Bertold Brecht.
En cuentería y en el teatro épico –que, en definitiva, es lo mismo-, el actor no es el personaje, sino que lo representa; tampoco se identifica con él, ni pretende que el público lo haga. Se pretende que el público vea lo que le pasa a ese personaje y que saque las conclusiones pertinentes; el actor, el cuentero, presenta a ese personaje pero él queda fuera. De todas formas, como de teatro se trata, el cuentero, como los demás, incorporará a un personaje: el que él haya elegido para la narración, que muchas veces tratará de confundirse con la personalidad del propio actor, pero que, en definitiva, será un personaje: el cuentero paisa, en algunos colombianos, el cuentero urbano, el tabernario, el juglar fingido, en otros. Y como el cuentero utiliza la improvisación, puede en algún momento utilizar la descontextualización, introducir referencias al entorno, entrar y salir del cuento para hacer ver que estamos en un juego de complicidad, contando y escuchando. Es decir, que estamos inmersos en un fenómeno comunicacional, que no es unilateral sino de ida y vuelta; de manera que la sugerencia del cuentero provoca, en sí mismo y en su interlocutor, la re-creación del mundo poético propuesto.
Estamos hablando de oralidad, del uso de la palabra con fines comunicacionales, en un contexto escénico, es decir, artístico.
Parece obvio afirmar, pues, que el juglar, el bululú, el bululah, el cuentero son actores que practican un tipo de teatro -distinto del aristotélico, del llamado normativo- que está en el origen del teatro.
El Palomar de las cartas: Miguel Hernández
31 Octubre 2009
El palomar de las cartas
O
Miguel Hernández
y Josefina Manresa
vistos por
Maracaibo Teatro
Escudriñar en las vidas de Miguel y Josefina es una experiencia sublime, pero muy dolorosa. Es contemplar ante ti, espectador impotente de la tragedia provocada, un desenlace inevitable, porque así lo quisieron las hordas fascistas de la incivil Guerra de España y lo permitieron los aliados de la Segunda Guerra Mundial.
Ver cómo se acerca el fatídico fin del personaje es dejarte atado a tu butaca de teatro, porque no puedes saltar a escena y detener la acción, cambiarla, para devolvernos a ese Miguel amoroso, juvenil, tierno, fuerte, entusiasta y justo, que también aparece en el espectáculo y nos muestra especialmente a un Miguel Hernández lleno de esperanza, de alegría y de libertad.
Lo novedoso de la propuesta de Maracaibo Teatro es que parten de la figura de Josefina Manresa, que conversa con el poeta después de su muerte, en un juego onírico guiado por un personaje mágico, una especie de duende omnipresente que lo domina todo, incluso la actuación en escena de dos músicos.
Precisamente, la presencia del personaje-duende y la ejecución en directo de esos músicos le dan a la puesta en escena un marcado carácter distanciador, incluso brechtiano, que se ve equilibrado por la ensoñación y los aspectos trágicos, que en algún momento están muy cerca de lo que Antonin Artaud llamaba “El teatro de la crueldad”; para entendernos: un teatro que llama a nuestra conciencia, por un lado, y visceral y riguroso, por otro.
El poema que da título al espectáculo, evoca el sin fin de correspondencia escrita por Miguel para Josefina y que conforma el grueso del texto, aunque, claro, hay poemas dichos y poemas cantados, ambos en directo, aunque también hay algún pequeño texto dicho en off. Cristina Maciá, que también ella introduce algún texto suyo, ha seleccionado y adaptado, además, algunos fragmentos del libro de Josefina Manresa Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández.
Las interpretaciones de Cristina Maciá (Josefina Manresa) y Xavi Rico (Miguel Hernández) llegan al público con la retención y emotividad necesarias, justas. Son creíbles y atrapan, tanto en los momentos cómicos –que los hay-, como en los trágicos. Cristina añade a su talento de actriz su condición de bailarina, lo que le agrega un plus al espectáculo. Xavi Rico es un sólido actor con una larga trayectoria, que, en este caso, imprime a su personaje un sello particular de contención y mesura. Juan Carlos García, el “ duende”, es un actor versátil que le imprime buen ritmo al espectáculo.
Los músicos Javier Baeza, también cantante de los poemas, y David Herrington, siempre en escena, con Ángel Alfosea en los arreglos, dan su versión particular de las hermosas canciones compuestas por Jorge Gavaldá.
La iluminación de Juanjo Llorens, llena de poesía y de eficacia, y la escenografía móvil de Wenceslao Pérez, pero sobre todo ese potente árbol con el que volvimos todos “a mi huerto y a mi higuera”.
Cristina Maciá sabe siempre rodearse de un buen equipo, que le permite dirigir el espectáculo con su maestría habitual, llenándolo de imágenes que parten de lo cotidiano a lo sublime.
No puedo terminar esta crónica sin hacer mención de mi personal inmersión en el mundo vital y poético de Miguel Hernández, junto a la propia Cristina Maciá, a José Manuel Garzón, Hebe Rosell –luego Mayge Torrent-, en la búsqueda de textos y en la interpretación, para aquel montaje de La Carátula que titulamos Imagen de tu huella, cuyo soporte musical fueron las partituras de Jorge Gavaldá; la escenografía e iluminación de Nazario González, y donde contamos con la extraordinaria colaboración de nuestro querido Paco Rabal, que puso su voz a distintos textos y poemas. Un espectáculo que sirvió para conmemorar el cincuentenario de la muerte del poeta en 1992 y que empezaba como termina este hermoso y emocionante Palomar de las cartas:
Quise ser… ¿Para qué? …Quise llegar gozoso
al centro de la esfera de todo lo que existe.
Quise llevar la risa como lo más hermoso.
He muerto sonriendo serenamente triste.
Antonio González Beltrán
(Este espectáculo se estrenó el 10 de octubre de 2009 en el Centre de Cultura Contemporania d’Elx L’ESCORXADOR.)
Propuestas teatrales para la próxima temporada
15 Octubre 2009
Ana Torrellas

Unipersonales adultos
Entre los misterios gozosos y los dolorosos
Entre los misterios… es una especie de anecdotario en donde el humor y el drama se entremezclan para hilar las historias que se cuentan. Éstas son tomadas de la vida contemporánea, en donde pareciera que nada nos sorprende y que todo se ha probado, sin embargo, cuando recostamos la cabeza en la almohada y nos quedamos mirando los toros desde la barrera, nos damos cuenta que en realidad, cada cual en su momento, sí que ha transitado por entre los misterios gozosos y los dolorosos, nos guste o no.
Siéntanse aludidos
Es un unipersonal para el cual se han tomado historias de la literatura universal en donde se reflejan situaciones posibles a ser vividas por cualquier persona. Circunstancias expuestas, tal vez, con un tono exagerado, ¿pero acaso la vida “real”, en ocasiones, no se nos presenta desmesurada?… En esta ocasión, Ana Torrellas pretende tomar el humor sarcástico del realismo mágico latinoamericano de Jairo Aníbal Niño (Colombia), Ángeles Mastreta (México), Mónica Montañés y Nilda Sarmiento (Venezuela) combinándolo con la áspera desnudez que hace Rosa Montero de la realidad española.
Ambos espectáculos se han presentado en festivales internacionales de la oralidad de Venezuela, México, Colombia y España.
Necesidades técnicas: Escenario, plataforma o espacio al aire libre: 5m. de ancho x 4m. de fondo (medidas aproximadas). Equipo de iluminación. Equipo de sonido: en caso de que el espacio lo requiera con micrófono inalámbrico de solapa.
Espectáculos Infantiles:
Desde allende los mares
Aunque ya se ha dicho muchas veces la actividad de escuchar cuentos es una de las más escogidas por los seres humanos a cualquier edad, pero qué rico se siente uno cuando le cuentan de cerca, con ese calor de los míticos cuentos de una abuela rodeada por sus nietos; pues de eso se trata, de contar cuentos a los bebés muy cerca de ellos, haciéndoles participar ya sea bailando, cantando o acariciando a una marioneta. Desde allende los mares es un unipersonal en donde la actriz Ana Torrellas se presenta con un personaje narrador que hace que los niños/as se paseen entre la imaginación, los sentimientos y la expresión.
Este espectáculo ha sido presentado en festivales de narración oral de Venezuela, en las bibliotecas: Sant Joan de Alicante, en la ludoteca de Calahorra (Rioja), en la bebeteca del Centro de Educación Infantil Diamela en Coslada-Madrid.
Necesidades técnicas: Espacio escénico que permita la cercanía del público con la actriz: espacios abiertos en bibliotecas, bebetecas, gimnasios, aulas, escenarios, jardines, parques, entre otros. Preferentemente suelo de madera o con moqueta/alfombra.
Senticuentos
Los sentimientos no son buenos ni malos, son eso, sentimientos, que nos acompañan desde antes de nacer hasta que dejamos de hacerlo… La rabia, el miedo, la alegría y la tristeza, en sus diversos matices, son presentados en una fina urdimbre de historias de escritores argentinos, brasileños, españoles, japoneses y venezolanos. Todo esto para conseguir desmitificar que la rabia es destructiva, que el miedo implica cobardía, que la tristeza te enferma y que el único sentimiento positivo es la alegría. Senticuentos les presenta a los niños/as, y a los que ya no lo son, alternativas innovadoras a la hora de expresar las emociones. Espectáculo dirigido especialmente a escolares de infantil y primaria.
Necesidades técnicas: Espacio escénico: espacios abiertos en bibliotecas, gimnasios, aulas, jardines, parques y salones de actos o teatros, entre otros. Equipo de iluminación. Equipo de sonido: en caso de que el espacio lo requiera con micrófono inalámbrico de solapa.
El hada mariposa

Espectáculo orientado para niños menores de diez años, en donde el personaje principal es un hada distraída y pizpireta a quien se le congelaron las alas y no puede volar… por lo que agotará todos los recursos para poder salir del atolladero donde se ha metido y así poder volver a volar, para ello utiliza sortilegios, el baile, el juego y por supuesto los cuentos…
Este trabajo ha participado en el XXV Festival Internacional de Teatro de Oriente, Barcelona (Venezuela), el Festival Internacional de la Oralidad de Elche, Sala La Carreta (Elche), Sala El Ring (Alicante) y otros lugares teatrales.
Necesidades técnicas: Espacio escénico: espacios abiertos en bibliotecas, bebeteca, gimnasios, aulas, escenarios, jardines, parques, entre otros. Equipo de iluminación. Equipo de sonido para reproducción de música con micrófono inalámbrico de solapa.
Antonio González Beltrán

Con acento mediterráneo
Un espectáculo lleno de magia, de ternura, de fuerza y de humor, basado en textos indiscutibles de la literatura española y latinoamericana, de autores que van desde el Arcipreste de Hita a Edgard Neville (España), pasando por Jairo Anibal Niño y Gabriel García Márquez (Colombia), Ángeles Mastreta (México), o Eduardo Galeano y Mario Benedetti (Uruguay), para terminar con una rondalla de la tradición oral ilicitana, recogida en el campo de Elche.
La Carátula ha recorrido con este montaje España, Francia, EE.UU. de Norteamérica, Argelia, México, Cuba, Argentina, Colombia y Venezuela, donde recientemente ha recibido el homenaje del Festival Internacional de la Oralidad de Barquisimeto.
Necesidades técnicas:
Escenario o plataforma de 6 m. X 5 m.
Equipo de iluminación.
Equipo de sonido. En caso de que el espacio lo requiera, micrófono inalámbrico de solapa.
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3 monólogos 3
3 textos, 3 autores
obras de
Francisco García Pavón
Alberto Miralles
y
Francisco Nieva
3 monólogos 3 : 3 textos, 3 autores ofrece, además, 3 estilos distintos, 3 maneras de ver el mundo, de mostrarlo. 3 puntos de vista que demandan también otras tantas maneras de interpretarlos, de representarlos, lo que exige técnicas diversas.
Desde la narración oral para García Pavón, habrá que pasar a la actuación realista, que no naturalista, en el caso de Alberto Miralles y, desde ahí, a la ensoñación onírica y plástica para Francisco Nieva.
El entierro del ciego es el texto elegido de Francisco García Pavón, que forma parte de sus Cuentos republicanos, es decir de sus recuerdos adolescentes de la Segunda República española en su Tomelloso natal. Aparecen tipos variopintos populares llenos de poesía, de vitalidad y trascendencia, a través de un lenguaje puro, enraizado en la tierra, pintoresco y expresivo. Literatura “tradicional” pero no arcaizante, donde está vivo el humor irónico.
César, es necesario que hablemos, de Alberto Miralles, que, desde las técnicas características del teatro breve, condensado, nos plantea una obra llena de contenidos que le sirven para reflexionar sobre la monotonía de la vida conyugal, la rutina, pero también nos habla del miedo a la soledad, al desamor, a la pérdida de nuestros puntos de referencia para seguir viviendo. Es también una declaración de amor. César es un desquiciado y eso hace que todos esos temas cobren una especial cualidad vistos a través suyo: humor a través de un personaje.
El dragón líquido es un “monólogo perverso” de Francisco Nieva, incluido en su Centón de Teatro. Perversión y sexo, vistos como juego teatral, utilizados para provocar y divertir, para quebrar las formas hipócritas de la apariencia y romper con los tabúes que la encorsetan. Es un texto que anuncia ya otros desarrollos de su teatro en esta dirección. Nieva es también un arriesgado escenógrafo y nos inspira en sus acotaciones visualizaciones escénicas llenas de plasticidad.
En su conjunto, un arriesgado ejercicio teatral muy tentador, lleno de humor y de poesía; de observación inteligente de la vida desde tres ángulos muy dispares, pero complementarios.
Es cuestión de ver y escuchar, de disfrutarlo.
3 monólogos 3
3 monólogos 3
3 autores, 3 textos
Reparto
Antonio González Beltrán

Con la colaboración de
Ana Torrellas

Producción………………………..La Carátula y Magari Studio
Ayudante de producción………………….Ana Pepi Nogueroles
Dramaturgia……………………………………..Antonio González
Música original…………….Héctor González y Jorge Gavaldá
Escenografía, Iluminación y
Dirección técnica………………………………Nazario González
Construcción escenografía………………………..Vito dal Molin
Carlos Gallardo
Roberto Daruich
Cartel……………………………………………….Manolo Maciá
Vestuario………………………………………….Angie Álvarez
Atrezzo……………………………………………….La Carátula
Técnico de escena…………………………………Carlos Gallardo
Ayudante de dirección………………………Juan Carlos Pumar
Dirección……………………………….Antonio González Beltrán
3 monólogos 3


*************
Para todos los espectáculos propuestos
Contacto: Ana Pepi Nogueroles, producción.
Teléfono: 965437094
Móvil: 635511519
o en este blog.
II encuentro por la memoria de Thomas Sankara
12 Octubre 2009

Cultura Africana y La Casa de África
Cuentos y leyendas populares de Marruecos
4 Octubre 2009
Acabo de entregar la galeradas corregidas de mi traducción de “Cuentos y leyendas populares de Marruecos, recopilados en Marrakech por la Doctora Légey”.
Son cuentos maravillosos, de animales y leyendas hagiográficas de santos, especialmente de Sidi Bel Abbes, el patrón de Marrakech.
El libro saldrá, muy probablemente, en noviembre editado por Siruela.
VI ENCUENTRO NACIONAL DE NARRACION ORAL
23 Septiembre 2009
TROBADA DE NARRADORES I NARRADORS
El día 20 de septiembre pasado, domingo, tuvo lugar en Torrent (Valencia) una reunión convocada por la Asociació de Narradores i Narradors Organitzats (NANO), a la que acudieron cuenteros de las distintas comarcas del Pais Valencià, de las provincias de Castellón, Valencia y Alicante.
Tras varias horas de debate se decidió organizar el VI Encuentro Nacional de Narración Oral, con unas propuestas concretas de contenidos, infraestructura y fechas que se harán públicas en breve, así como la cuota a pagar por cada asistente.
En representación de las comarcas del sur asistieron:
Felix Albo
Mario Caballero
Antonio González Beltrán
Pablo Pérez (Pablo Albo)
y
Ana Torrellas Quintero.
Podeis informaros más en blog oficial del VI Encuentro:
http://6encuentronarradores.wordpress.com/
YA ESTÁN AQUÍ LAS FECHAS DE LA TROBADA:
Nos reuniremos los días 27,28 y 29 de enero en el Albergue rural La Llometa de Llavata, en Lliria (Valencia)
Seguiremos informando.
May Gorostiaga ha cumplido años y nos hace un regalo
28 Agosto 2009
May ha cumplido años -nadie sabe cuántos; debe ser muy joven cuando no los confiesa- y encima el muy ladino va y nos hace un regalo. Para más inri que dirían los castizos es un cuento, y ya para colmo un cuento muy bien escrito porque está muy bien sentido y pensado. “Lo que se piensa bien, se expresa bien”, dicen los clásicos.
Ahí va su carta y su cuento.
AMALUR
Cerca de la cima de Ernio, junto a la borda, Amalur mete una y otra vez su pierna izquierda en uno de los aros mágicos que curan los males y previenen las lesiones.
Amalur es una muchacha aficionada al monte. Todos los fines de semana, acompañada de su madre, se calza la mochila para vivir una nueva aventura por los caminos y senderos que rodean Tolosa.
La madre observa como Amalur sigue metiendo y sacando la pierna en el aro, mientras va tirando a una bolsa de plástico las cáscaras de la naranja que está pelando.
-¡Amalur, ya vale! –Le dice.- Que no te va a curar más porque te lo pases mas veces.
-¡Jo, ama! Es que menudo año.-Contesta Amalur.- En año nuevo subiendo a Uzturre me torcí el tobillo con aquella lata roñosa de Redbull; en primavera, bajando de Txindoki, el resbalón con una bolsa de Eroski tirada en el camino; en Leizaran, el día que había mogollón de huellas de motos, se me quedó la zapatilla en el barro… Y para colmo, el otro día en Urkizu, se me clava en el muslo el cristal que estaba debajo de la manta cuando fuimos a ver la lluvia de estrellas… ¡Y todo en la misma pierna!
Amalur, sin quitarse el aro de la pierna, se sienta junto a su madre y mientras comparten los gajos de la naranja comentan la cantidad de basura que encuentran a su paso cada vez que van al monte:
Latas de refrescos, colillas, papel de aluminio, envoltorios de barritas energéticas, bolsas de plástico, alguna pila, botellas, más papel de aluminio, zapatillas viejas, cartuchos, escombros, más colillas, más plásticos, cristales, otra pelota de papel de aluminio, una colilla más, y otra, y otra…
-¡¿Y en la playa?!- Exclama Amalur, con esa gracia que sólo los adolescentes tienen.-
-Sin comentarios. -Responde contundente la madre.-
El primer domingo de septiembre, al ver tanta gente de romería en las campas de Zelatun, a Amalur se le ocurre una idea genial:
-¡Mira, ama! Si todos nos llevamos a la vuelta una basura del monte cada que vez venimos, en unos meses…
Amalur va dejando atrás a aquella niña que acompañaba a su madre al monte.
El curso escolar comienza y Amalur, junto con sus compañeros de la ESO, diseñan una campaña para fomentar el respeto por el medio ambiente.
Dibujan un logotipo: Un monte verde y hermoso pasando por un gigantesco aro de hierro y dejando a su paso restos de basuras.
Inventan un eslogan: “¿Y tú? ¿Pasas por el aro?”.
Enseguida reciben el apoyo de profesores, padres, instituciones, colectivos, asociaciones…
Otros pueblos se unen a la campaña, incluso del extranjero.
La acogida de la iniciativa es cada vez mayor: se instalan contenedores especiales para depositar los “tesoros” encontrados, algún artista realiza una escultura reciclando el material acumulado, se hacen exposiciones con los hallazgos más extraños y absurdos…
Desde entonces, todos los que van al monte o a la playa no sólo evitan tirar basuras, sino que procuran volver con un recuerdo para el contenedor más cercano.
Y cada vez es más difícil encontrar basura…
Amalur crece…
Actividades en Venezuela junio-julio 2009
21 Agosto 2009
Actividades en Venezuela 2009
15 de junio : Antonio González participa en el conversatorio “La elección de un cuento” en El Teatro del Sótano de la Dirección de Cultura de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) de Barquisimeto, junto a Jorge Arellano, Flora Ovalles, Oswaldo Camacaro, Mau de Ceballos y miembros de la UNOES Jóven. Es la primera actividad del Festival de la Oralidad de Venezuela.
13 de julio : Helia González presenta el libro “Desde la otra orilla: Memorias del exilio”, de Helia y Alicia González Beltrán, en el Colegio de Médicos de Barquisimeto, con las canciones de Alfredo Mugica, los cuentos de Antonio González Beltrán y la lección magistral del Doctor Segundo Ceballos, director de la UNOES y Director General de Salud del Estado de Lara.
17, 18 y 19 de julio : Ana Torrellas imparte el taller “Técnicas participativas para animar a leer y trabajar con el cuento: El cuento y la cultura de la inclusión.” En el Instituo Pedagógico de Barquisimeto.
23 de Julio a las 11:00 am y a las 5 pm: La Carátula presenta a Antonio González Beltrán con su espectáculo “Con acento mediterráneo”. Actividad organizada por Oscar Cortés, director del Teatro Estable Contrapeso, del Instituto Pedagógico de Barquisimeto.
27, 28 y 29 de Julio: Ana Torrellas y Antonio González Beltrán, junto a Nelson Silva “Fito”, Jesús Anza, Nancy Machado –acompañada por el músico paraguayo Ramón – y Douglas Paredes, bajo la coordinación de Jorge Arellano. Actividades del Festival de la oralidad en la Universidad de Carabobo: la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES), campus de Naguanagua (Valencia) y La Morita (Maracay).
Jesús Lozada nos escribe callandito
15 Agosto 2009
Hoy nos hemos encontrado este texto tan poético y entrañable de nuestro hermano cubano Jesús Lozada.
CUBA – LA JIRIBILLA Año VIII
La Habana
6 al 12 de JUNIO
de 2009
Viaje a la calle de San Juan, en Orihuela
Jesús Lozada • La Habana
Para Antonio González, José Manuel Garzón, Cristina, Maite y la familia González-Beltrán.
1993. El sol era copioso, como el fuego. Las
calles de La Habana, polvo y silencio. Guijarro
seco. La ciudad a oscuras daba tumbos. Se
presentía la rosa de los vientos, la indicación
de un norte, de un destino, mas nadie se atrevía
a pronunciarlo. Andar era un lujo. Encontrar
ruta, un acto de gracia que cuando llegaba traía
largas celebraciones, aunque a la mesa solo
hubiera un pedazo de pan de apenas ocho gramos.
Pan verde y amargo sobre el mantel manchado,
antes blanco, paño de las grandes ocasiones
familiares. Generoso saltaba el alcohol
destilado en alambique casero. Tortuoso camino
el del azúcar hasta convertirse en aguardiente.
Animal duro que te raspaba el alma y la
garganta. La cosa es que me invitaron a las
Islas Canarias en febrero, al Festival
Internacional de Narración Oral Escénica, y ya
eso era un andar. De más está decir que hubo
celebración, gozo y muchas horas para llegar al
aeropuerto. Boyeros era una cinta larga y
descolorida. Llegamos al avión, bestia
salvadora, que al decir de Lezama era una “lata
que nos separa milímetros de la eternidad”. Fue
un viaje tranquilo. Era de noche.
Madrid me recibió, al amanecer, con un cuchillo
helado cortándome el aliento. Ocho grados bajo
cero, mas confieso haber sido feliz. Una
gabardina alquilada y las ganas fueron
suficientes. Horas más tarde ya sobrevolaba las
Islas Canarias, los Afortunados, el Jardín de
las Hespérides, la patria de la Locura, según
Erasmo de Rotterdam, la de mi bisabuelo Antonio
Reyes, natural de Güimar, que peleó en la Guerra
de Martí y que nunca quiso aceptar la vergüenza
de la derrota representada por aquella pensión
de 79 pesos. A mi lado iba un turista japonés,
que a pesar de que fingía muy bien no dejó de
mirarme con cara de espanto al no entender el
porqué un hombretón de seis pies podía llorar si
allá abajo solamente estaban siete montones de
lava volcánica, algunos kilómetros de arena y
unos graciosos platanales. Pocas veces los
turistas logran entender algo que sea realmente
sustancioso.
Me parecieron fríos los canarios, demasiado
peninsulares para mi gusto. Pero esa fue una
primera impresión que me duró muchos años hasta
que entendí que ellos no eran fríos, sino que un
personajillo había lanzado entre nosotros los
polvos de la discordia. Me salva la memoria de
la patria primera de los míos el rostro de
Alicia, la ceramista, la constructora de afectos
que ahora trabaja en la eternidad con materias
más nobles, más duraderas. Ella me enseñó la
isla, los lugares hermosos, los esenciales, los
que casi nunca aparecen en los mapas. Ella me
enseñó la isla de los caminantes.
Trabajé mucho y bien en las Canarias. Recuerdo
la función del Teatro Chico en la Isla de la
Palma. Pequeña joya en miniatura. A la puerta de
ese teatro unos simpáticos escolares cantaron
para mí viejas canciones cubanas que los
nuestros no cantan porque no las conocen, o
porque no se las hemos cantado nunca, como si no
supiéramos que ellas son el Libro de los Libros
de la Patria. Fue hermoso en Agüimes recibir el
Premio Chamán (Internacional de Narración Oral
Escénica otorgado por la CIINOE) que le
otorgaron a La Peña del Brocal, que fue como
dármelo a mí mismo.
Respirar las Islas me hizo bien. No sería
decente, y eso a mí me importa mucho, enumerar
las piedras que fueron a parar a mis zapatos. La
fortuna de esos lugares merece mi silencio.
Algún día, si vuelvo, me prometo a mí mismo
cantar canciones viejas a la puerta de todas sus
iglesias, teatros, en sus bares, en sus calles,
en los colegios, en la casa de la gente buena
que por allí se da como la verdolaga en Cuba.
Después me fui a Madrid. Vivía en un colegio de
señoritas, el Colegio Mayor Isabel de España.
Uno siempre se imagina esos lugares como
internados lúgubres y pacatos. Este era un
colegio disciplinado y noble, lleno de mujeres
hermosas que recibían la cultura como lo que es,
fiesta. Desde allí visitamos otros lugares de
España, entre ellos una noche a Elx, la tierra
de La Carátula, la de los González Beltrán, la
de José Manuel, la de Cristina, la de Maite, la
de Adrián. En aquellos tiempos su Teatro
Principal no estaba restaurado y la zona de
camerinos parecía un antro. Esa noche bajó tanto
la temperatura que yo creí que podía desarmarme
en pequeños témpanos. Suerte que estaban Marcela
Romero y Marilú Carrasco. Nos pusieron un
pequeño hornito eléctrico y nos juntamos,
apretados, en derredor de él, casi en actitud de
adoración.
De regreso a la capital me fui a vivir a la
calle de Las Huertas, saliendo por la estación
del metro de Antón Martín, poco más abajo de la
Real Academia de Historia, a punto de llegar a
la calle Paseo. Como a unos pasos de allí está
la Plaza de Santa Ana, famosa por sus polvos
blancos y sus alucinados, en la mañana uno tenía
que salir del edificio saltando sobre los
cuerpos de una multitud de pobres seres que
seguramente habían sido sorprendidos por sus
propias guerras y sucumbieron en ellas. Cuerpos
tumbados, jeringuillas, ligas, preservativos. El
metro era una bestia que escupía cuerpos
desechos y que luego volvía a engullirlos.
Paraba, junto a dos amigos, en la buhardilla de
un edificio del Madrid del siglo XIX. A nuestras
espaldas estaba la tumba de Miguel de Cervantes,
desde una ventana se veía una casa en la que
habitó Francisco de Quevedo, la casa de Mariano
José de Larra y la tumba de Félix Lope de Vega.
Madrid era una ciudad de muertos. Entonces me
quise ir hasta la vida y me fui al sur. A Elx, a
la ciudad del Misterio. ¡Viva la Madre de Dios!
Madrid es también la ciudad de grandes y
preciosos museos, la del buen llantar, la de las
librerías —ah, y yo siempre sin dinero—, la de
los cafés —Libertad 8 es mi preferido—, la de
los sitios hermosos, pero esa es harina para
otro costal. Perdón, hablé de harina, y me saltó
a la memoria una diminuta pastelería en la Calle
del Amor de Dios. El viejo pastelero amaza,
hornea; su mujer vende. Noble hojaldre el de sus
almas. La ciudad tiene mucho de esa fina masa.
Descendí a los infiernos madrileños hasta que
una voz me anunció que estaba en la estación de
Chamartín. Cuatro horas en tren hasta Alicante.
Tierra seca y roturada, grandes viñedos y algún
que otro miura, pueblos blancos, pequeños,
tristes, de viejos, algunos abandonados. Aquella
planicie ocre me era tan familiar, era cosa de
la sangre, de los labriegos castellanos que
llegaron por la derecha de mis venas.
En el andén estaban José Manuel Garzón, actor de
muchos dones que alguna vez interpretara, entre
otros personajes, a Miguel Hernández, estaba
Antonio González, fundador del Grupo de Teatro
La Carátula, el hijo de Don Nazario, republicano
puro y hombre de una sola pieza. Veinte minutos
después estábamos en la casa quinta de los
González Beltrán, mi casa ilicitana que hoy es
solo memoria en nosotros, la casa en la que
plantamos un árbol para Isabel, la de la pinada
del viejo, la del olivar, la casa en la que
conocí a mis amigos españoles buenos, la casa
donde me enamoré de toda la vasca de José Manuel
que preside la Virtu. Elx es una ciudad de vivos.
Por las tardes iba puntualmente a la Plaza
Mayor, al bar Arlequín, a tomar ginebra con agua
tónica, junto a Don Nazario. Él me contó de la
República, de sus héroes y sus mártires, de sus
traidores, de cuando salió por el puerto de
Alicante hasta Orán, del exilio argelino, de
cuando Antonio nació, de cómo hacían teatro, del
regreso. Era una escuela de historia pero sobre
todas las cosas de bonhomía. Por las noches
regresaba con Antonio al mismo sitio, entonces
yo tomaba una cerveza negra, La Cueva del
Ermitaño. Hablamos de lo humano y lo divino.
Fuimos a muchos sitios. Bares como el Jamboree
en Alicante, el de Pepa y Julio que ya no
existe, al menos como era entonces, o el Club
Directo de allí, o visitamos el Carmen del
Campillo, donde el otro José Manuel, su dueño,
me contó la historia del lugar y me mostró su
reliquia más preciosa: la carretilla de su
abuelo labriego. Subimos hasta la Fuente Roja,
visitamos infinidad de restaurantes para comer
cuscús y costra, paella valenciana o mariscos,
sopa de cebollas y delicadezas como los frutos
secos, o comimos múltiples recetas de cordero o
aquellas judías con perdices que tanto recuerdo.
Todo eso fue importante, aprendimos a querernos
y a ser fieles los unos con los otros a pesar de
los vientos, pero nada como visitar juntos la
casa de la calle San Juan, en Orihuela, en la
que nació Miguel Hernández, el poeta, en 1910.
Fue él quien me hizo amar a mis amigos con uno
de esos amores viriles que ni la muerte vence.
No recuerdo si fuimos camino de Murcia o de
Alicante, seguramente de Alicante, si lo primero
que hicimos fue llegarnos al Colegio Santo
Domingo, el de los jesuitas, donde estudiara el
poeta. Creo que hoy es una institución pública.
Tiene ese olor tan típico que he encontrado en
las escuelas del mundo. Me llevaron hasta un
gimnasio, dicen que allí estuvo el aula donde
estudió el poeta por muy poco tiempo, pues su
padre quería para él destino de pastor, y para
eso las letras ofuscan y confunden, solo basta
con seguir el paso de las cabras. Mucho le
rogaron los hijos de San Ignacio, hasta
prometieron garantizarle los estudios
universitarios al muchacho; pero ya se sabe, el
hambre no es buena consejera y si eso se junta
en un ser amargado y severo, se puede llegar
hasta donde el amor no llega, y él no aceptó y
se lo llevó de regreso a la casa.
El tiempo borra y limpia. Hoy el nombre del
poeta maldito, muerto entre los piojos y la
tuberculosis, preso, el que ni siquiera se podía
pronunciar en otra época, está en todas partes.
Todo lo recuerda. Posiblemente a los demás, a mí
no. Su nombre escrito en las paredes, en los
muros, en las tarjas, en las telas que cruzaban
a cada lado de las calles, no tienen la
consistencia que adquiere cuando escucho su
versos dichos a viva voz, sus poemas en el aire,
cantados por Juan Manuel Serrat, o dichos por un
buen recitador.
Por los lados de unos riscos, al final de la
calle de San Juan, si no recuerdo mal, está la
casa. Paredes blancas, techo de tejas a dos
aguas, puerta y dos ventanales enrejados. Una
tarja de cerámica indica que allí nació Miguel
Hernández. Casa sencilla. Estaba cerrada a cal y
canto. En silencio nos fuimos por un costado y
subimos a las piedras, una pequeña montaña
escalonada, a la que seguramente subía el poeta.
Era su aposento alto. Desde allí vi la higuera y
el techo de los corrales, la casa desde atrás y
un poco arriba. Quise gritarle a Miguel, pero
sabía que era inútil, que aquella ya no era su
casa. Su casa es el viento.
Estuve allí no sé cuánto tiempo, hasta que por
la calle vimos acercarse a un hombre, llegar a
la puerta, abrirla y entrar como Pedro por su
casa. Era el celador. Como una cabra bajé hasta
la calle. El hombre había ido a comer y después
a la siesta, tan castiza. Se disculpó por
hacernos esperar. Por sus maneras tuve la
impresión de que aquel sitio no era muy
visitado, y menos en las tardes. Era un hombre
de pocas luces, conocía solo pequeños datos
sobre los habitantes de la casa, pero era gentil
y sabía hacer su trabajo dejándole a uno tiempo
para encontrarse con las huellas de Miguel. De
frente, un poco a la derecha, está una
habitación donde se guardaban unas alpargatas y
un bastón, dicen que del poeta, y una cama. La
cocina, más bien estrecha como la economía de
sus moradores.
Salí al patio y pude encontrarme de frente con
la higuera. Supongo que es el árbol que inspiró
muchas veces al poeta, el que sentía con
cualidades ígneas. “Cómo escuecen las higueras…”
dice en “El adolescente”, que se encuentra entre
sus primeros poemas. Otros textos hacen
referencia a la higuera hasta llegar a la elegía
dedicada a Ramón Sijé, “con quien tanto quería”,
el que se había muerto “como del rayo”:
Volverás a mi huerto y a mi higuera;
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.[1]
Hasta ese momento vi objetos sencillos, cosas de
un museo o de una casa cuyo dueño se marchó hace
mucho tiempo. Al estar frente a la higuera, que
está viva, la abracé llorando y se me reveló el
sentido de mi viaje a España: ¡Miguel, hermano,
aquí estoy. Vine a encontrarme contigo! Fueron
unos segundos en los que estaba el tiempo, todo
él.
El sencillo celador me dejó llorar, después me
llevó al corral de las ovejas, que está al fondo
del patio. De regreso, íbamos otros, me llevó a
mí solo hasta un cuarto, con ventana a la calle,
iluminadísimo, y puso en mis manos el libro de
visitantes; escribí cosas que no recuerdo, quizá
puras tonterías, solo sé que firmé en nombre de
Cintio Vitier, de Fina García Marruz, de José
Lezama, de Eliseo, de Roberto Manzano;cuyo
estro siempre me recuerda el del oriolano; de
Rafael Almanza y de Jesús Curbelo, en nombre de
mis ángeles tutelares, los poetas.
En la sala estábamos todos cuando ya a punto de
salir, quizá conmovido por el llanto y la
emoción o por quién sabe qué, el señor volvió a
separarme del grupo y me llevó a otra habitación
que estaba a mano izquierda. Allí había un
enorme arcón, uno de esos que en Europa usan
para la ropa de cama o los vestidos, que siempre
huelen a alcanfor y a naftalina, que dicen
sirven para matar la polilla y otros bichos como
el olvido. Abrió la caja enorme y extrajo una
más pequeña, de vidrio. Fría y transparente, que
contenía hojas secas y tierra y otros despojos
insignificantes.
Me miró de frente y al verme mudo, con cara de
extrañeza me dijo:
Mire bien… mire al fondo. Mire. Eso que ve allí
es la mejilla derecha del poeta y el cuero
cabelludo. Tenía piojos y estaba rapado, por eso
parece un pedazo de piel cruda.
No miré. No pude mirar. Yo que siempre veo o que
siempre quiero ver, como Tomás, o meter los
dedos en la llaga, no pude.
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento…[2]
Nos fuimos por la calle de San Juan, hacia
arriba. Mis amigos me llevaron a conocer un
teatro circular y no lo vi. Compraron carne de
vaca, hicieron bromas, pero yo no estaba de
ánimos. Solo pensaba en él, en Miguel Hernández,
el poeta que cuando yo nací ya había adquirido
esa suerte de universalidad que solo otorgan el
don, la gracia, el canto y la muerte. Su voz y
su escritura habían descendido al reino de la
oscuridad y ahora estaban, después del retumbar
de flautas y atabales, en el viento, en el olor
de la guayaba, en el reino de lo resurrecto, que
es el de la tierra y el cielo nuevos, el de la
Luz.
Nunca más he regresado por los lados de
Orihuela. Ya no somos los mismos, para bien
nuestro y de los otros, pero si alguna vez
regreso, conozco ya el destino, la ruta de mi
viaje. Entraré hasta el patio, abrazaré la
higuera, que está viva. Y volveré a decir las
mismas palabras: ¡Miguel, hermano, yo soy Jesús,
poeta, y vine a visitarte! No veré nada más.
Nada. Solo la higuera.
Notas:
[1] Hernández, Miguel. Poesía. Consejo Nacional
de Cultura. La Habana, 1964.
[2]Ídem.
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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La Carátula 45 años de teatro
18 Julio 2009
LA CARÁTULA (Elche. Comunidad Valenciana. España)
Fundada en 1964, cuenta entre las compañías de más larga y continua trayectoria del teatro español. Tras la desaparición de La Cazuela, de Alcoy, muy probablemente La Carátula sea el conjunto teatral en activo más antiguo del Estado Español.
Miembro del grupo fundador del llamado “Teatro independiente”, en 1.970 obtiene el Premio Nacional de Teatro Juvenil en Valladolid. Se ha caracterizado por su búsqueda en las vías del Nuevo Teatro Español, o en los clásicos de la vanguardia europea e, incluso, en un nuevo lenguaje basado en la poesía, utilizando técnicas de actuación, títeres, pantomima, ballet clásico, danza contemporánea, baile español, flamenco, e incluso el bel canto o la canción en diversos estilos.
Ha recorrido toda España y ha abierto nuevas vías de expansión hacia Europa y América, presente en Festivales como el Off de Aviñón, en Francia, el de la Ciudad de México, el Iberoamericano de Bogotá, el Internacional de Narración Oral Escénica de La Habana, el Iberoamericano de Teatro de Cádiz, el Encuentro Teatral España Venezuela, la Muestra de Teatro en Primavera de Madrid, la Muestra de Teatro Joven de Irún , el Festival Internacional de la Oralidad de Barquisimeto (Venezuela), el Festival Iberoamericano de cuenteros Abrapalabra de Bucaramana (Colombia), Bienal Internacional de la Oralidad de Santiago de Cuba, Foro Internacional de la Oralidad de México, el Festival de Teatre i Música Medieval d’Elx, la Transmarató de L’Espectacle de Barcelona, la Rassegna di Teatro del Mediterráneo de Agropoli (Italia), Les nuits de la parole, de La Mounède-Toulouse (Francia), y los festivales de narración oral y de teatro de Agüimes (Gran Canaria, España).
Ha participado en festivales de teatro en Sidi-Bel-Abbés, Constantina, Mostaganém y Medea, en Argelia. Destaca su presencia en la cartelera de Madrid, París, New York, Caracas, Bogotá, La Habana, México y Londres.
Son los organizadores del Festival Internacional de la Oralidad, en España, con el que participan en el Circuito Internacional de Festivales de la Oralidad (CIFO) y la Red de Festivales del Instituto Internacional del Teatro del Mediterráneo.
En este año de 2009, La Carátula cumple, pues, cuarenta y cinco años de trabajo teatral en distintos frentes; desde la pedagogía a la organización de festivales, muestras y programación de diversas actividades relacionadas con las artes escénicas, a la producción de espectáculos teatrales.
A continuación miembros que han sido y/o son de La Carátula:
La Carátula 45 rpm
CARATULEROS DE AYER Y DE HOY
en orden alfabético o casi
Paqui Aguilera
Andrés Agulló
Eduard Agulló
Gaspar Agulló
Jerónimo Agulló
José Antonio Agulló
Teresa Agulló
Felicidad Alarcón
Marga Almela
Mª José Amorós
Cristina Andreu
Antonio Antón
Francisco Antón
Javier Antón
Juan Antón
Licinio M. Antón
Matilde Antón
Sergio Antón
Juan Carlos Aracil
Mari Carmen Arévalo
El Arlequín
Juan Antonio Asencio
Sofía Asencio
Hans Christian Atanasiu
Dolores Aznar
Juanfran Aznar
Javier Baeza
Jorge Baeza “Baeza”
José Bañón
Miguel Bascón (Miguelón)
Inma Belda
Gemma Beltrán
Isabel Beltrán
Mª Teresa Beltrán
J. Mª Berenguer
Mª Dolores Bordonado
Sandro Botti
Emilio Bragado
Alberto Bri
Oswaldo Camacaro
Juan Campello
Ana Campos
Enrique Caparrós
Mª Ángeles Carbonell
Juanjo Cardenal
Carratalá
Juan Carrazoni
Mª Asunción Carrazoni
Salvador Cascales
Yani Cascales
Joan Castejón
Paca
Mª José del Castillo
Juanjo Cardenal
Adolfo Celdrán
Alba Cerdeiriña
José Manuel Cerdeiriña
Oscar Cerdeiriña
Mª del Mar Clement
Pepito Climent
Reme Coloma
Marisa Corrales
Hipólito Cruz
Fco. José Clement “Cutx”
Roberto Daruich
Guillermo Díaz
Rosa Mª Díez
Milagros Dolado
Maika Domene
David Domenech
Emilio Domenech
Ainhoa Donat
Ana Esclapez
Silvia Esclapez
Teresa Esclapez
Ramón Esclapez ‘Gori’
Concha Espinosa
Pilar Espinosa
Saleta Fabra
Joan Fabrellas
Jesús Falcó
Pascual Falcó
Mª Asunción Fernández
José A. Fernández
Chimo Ferrández
Luisa Ferrández
Pilar Ferrandez
Pepe Ferrando
Mª Dolores Fojón
Juan Forner
Gilberto Ferrer
Andrea Fresno
Agustín Fuster
Etel Gacituaga
Pepe Galiano
Carlos Gallardo
Antonio García
Flaco García Poveda
Fco. García Sigüenza
Fco. Mª García Linares
José Ángel García
Juan Carlos García
Margarita García
Fco. Garzón Céspedes
Adrián Garzón
José Manuel Garzón
Abel Gasmi
Arturo Gavaldá
Helia Gavaldá
Jorge Gavaldá González
Jorge Gavaldá Lorenzo
Margot Getino
Pilar Getino
Ana Elisa Gil
Margarita Giner
Goiko
Lupe Gómez
Alicia González
Andrés González Sánchez
Antonio González Beltrán
Héctor Gónzalez Sánchez
Helia Gónzalez Beltrán
Marina González Maciá
Nazario Gónzalez Beltrán
Nazario Gónzalez Monteagudo
Sonia González Sánchez
Tacha González Sánchez
Gonzalo
Hay-Kú
Jean-Michel Hernández
Lali Hernández
Pepe Hernández
Tomás Hernández
Aldredo Herrero
David Herrington
Germán Iborra
Angelita Jiménez
Josué
Los Julays
Javier Latorre
Francis Ligero
Elisa Lledó
Juan Lledó
Pola Lledó
Juanjo Llorens
Angelita López
Emma López
Jorge López
Juan López
Mª Ángeles López
Nadia López
Nuria López
Óscar López
Paco Lose
José Lose
Ana Lozano
Maite Lozano
Angela Llorca
Cristina Maciá
Ginés Maciá
Manolo Maciá
Paco Maciá
Juanber Magán
Uli Mangold
Gonzalo Manzanares
Marianne
Paco Marco
Sixto Marco
Susi Marco
Mari Cruz Maruenda
Patricia Marín
José Marín “Milikito”
Pepe Marín Vilaplana
Salvador Martín
Guillermo Martínez
Mariano Martínez
Paca Martínez
Paco Martínez
Reme Martínez
Sandra Martínez
Manuel Martínez Blasco
Tomás Martínez Blasco
Tina Mateu
Margarita Mazzella di Bosco
Pablo Mercader
Mercaderes
Mere
Narciso Merino
Mesón Antonio
Alejo Mira
Pepito Mira
Antonio Miravete
Pepe Miravete
Manolo Mirete
Vittorino dal Molin “Vito”
Elvira Molina
Jaime Mompó
Marisa Mompó
Maribel Monar
Josefina Montenegro
Manolo Mora Díez
Oscar Mora
Pepe Moraleda
César Moreno
Luis Moreno
Najla
Eliseo Navarro
Luis Nicolás
Niva
Asun Noales
Nogueroles
Nogueroles Nogueroles
Raquel Nuñez
Juan José “Oliva”
Ana Oncina
Alejandro Orihuela
Jose Pedro Hernández “P”
José Palacios
Francisco Javier Coves “Panchi”
Vicente Paredes
Pepito Parres
Pasarela
Paco Pastor
Peluche
Rafael Peregrina
Josep Perelló
Antonio Pérez
Juan Mª Perujo
Antonio Pomares
Familia Portes
Carlos Postigo
Ester Poveda
Antonio Prats ‘El Pelao’
Javi Prieto
Juan Carlos Pumar “El Jipi”
Paco Rabal
Pere Reig
María Rial
Pepe Rial
Chelo Rico
Xavi Rico
Paula Rico
Paco Robles
Gaspar Rocamora
Javier Rocamora
Antonio Rodes
Mercedes Rodes
Rosa Rodes
Asun Rodriguez
Francisco Rodríguez ‘Fraskito’
Pepa Rodríguez
Rogel
Fco. Antonio Romero
Marisela Romero
Tomás Romero
Vicente Romero
Toni Ros
Hebe Rosell
Alberto Rowinski
Inma Rubio
Paco Rubio
Carlos Ruiz
Cristina Ruiz
Elisa Ruiz
Fina Antonia Ruiz
Rumisa
Antonio Sáez
Victoria Sáinz
Loli Sala
Alicia Sánchez
Ernesto Sánchez
Manola Sánchez
Marta Sánchez
Pepe Sánchez
Pilar Sánchez
Toñi Sánchez
Felipe Santamaría
Juan Santamaría
José Sastre
Pascual Segarra
Jorge Sempere
Vicente Sempere
Francisco Serrano
Dahd Sfeir
Daniel Simón
Mario Simón
Andrés Soler
Jeroni Soler
José Andrés Soler
Quito Soler
Susi Soriano
Tomás Tarí
La Teulera
Mayge Torrente
Fina Torres Ortiz
Fini Torres
Isidoro Torres
Maribel Torres
Martín Torres
Daniel Tovar
Oscar Trejo
Silvia Tro
José Alberto Valverde
Sergio Van Hul
Irene Velasco
Eduardo Vendrells
Antoni Vicent
Salvador Vicent
Antonia Vicente
Marco Vidal
Angels Viladomiu
Ismael Vinaixa
Yuri
…Y SIGUE LA LISTA, AÚN NO HEMOS ESCUDRIÑADO LOS PROGRAMAS DEL ‘92 P’ACÁ Y FALTAN MUCHOS SALVO HONROSAS EXCEPCIONES
NECESITAMOS QUE COMPLETEIS ESTA LISTA PARA QUE ESTEMOS TODOS.
NOS REFERIMOS, CLARO, A PERSONAS QUE HAYAN PARTICIPADO EN LOS MONTAJES Y ESPECTÁCULOS DE LA CARATULA.
LOS PARTICIPANTES EN FESTIVALES SERÍA UNA LISTA APARTE.
AGRADECEMOS VUESTRA COLABORACIÓN.
Falta gente de todos los tiempos que nunca aparecieron en los programas pero que estuvieron y/o barrieron el local alguna o muchas veces, rogaríamos que los añadiérais.