El cuento que viene

en el Instituto Cervantes de Ammán

El 16 de noviembre próximo, a partir de las 5 de la tarde, en el Instituto Cervantes de la ciudad de Ammán (Jordania), sito en la calle Mohammed Hafiz Ma’ath St, del Jebel Ammán, Ana Torrellas y Antonio González impartirán sendas conferencias, seguidas ambas de sesiones de cuentos de sus repertorios.

El cuento que viene

 La obsesión de comunicar

Ana Torrellas Quintero

http://cuentospormonton.blogspot.com

 

Para los narradores orales contar una historia es más que un trabajo, es un impulso, no mejor dicho, es una fuerza poderosa que nos empuja a querer comunicarnos con un público, que a su vez también siente una poderosa atracción por escuchar cuentos.

Así, en estas condiciones, el cuentero/la cuentera y el público interactúan.  El narrador tiene la posibilidad de moverse por el espacio, utilizar elementos, vestuario, la música, los gestos y las bondades de la voz como el volumen y el tono, pero el interlocutor tiene la potestad de recrear mediante la imaginación aquella suerte de situaciones por las que pasan los actantes del cuento.

El que escucha concatenará la historia que se le está presentando con la realidad que conoce o que ha visto, o tal vez, que ha anhelado y es ahí, en ese momento, en donde el discurso del cuentero y del que escucha se mezclan en una urdimbre insospechada de ideas, pensamientos, creencias, prescripciones sociales, afectos, sensaciones, tradiciones, sueños y esperanzas.

Antes de continuar analizando esta maravillosa forma de comunicar, es oportuno que  definamos lo que entenderemos por cuento, para ello tomaremos la definición que utilizó Imbert (1979) citado en Padovani (1999, p. 32): “El cuento es una ficción en prosa, breve, pero con un desarrollo tan formal que desde el principio, consiste en satisfacer de alguna manera un urgente sentido de finalidad.”

Otro concepto nos los aporta Martín (2001, p. 28) cuando afirma:

El texto narrativo es aquel en que un agente relata una historia. Referir, relatar, rememorar, se entrelazan en la trama del género narrativo con el sentido de “hacer volver”, “traer a la memoria”, contar, en fin, algo sucedido, que puede ser un hecho histórico o una pura invención.

 

Dentro del texto narrativo encontramos el llamado cuento maravilloso, por ser el que utilizaremos como modelo, necesita también de una definición, así tenemos que desde el punto de vista morfológico, este tipo de texto se conceptualiza como todo desarrollo que parte de una fechoría o carencia y pasando por diversas funciones intermedias culmina en positivo, esta última función puede ser la recompensa, la recuperación del objeto perdido o la reparación del mal, así como también, los auxilios y la salvación durante la persecución.

Cada nuevo perjuicio o nueva carencia, origina una nueva secuencia. Por lo tanto un cuento puede estar conformado por una o varias secuencias. Los cuentos compuestos por varias secuencias pueden presentarlas de manera concatenada o entrelazada.

Otro concepto nos lo presenta Rodríguez, 1982, citado en Padovani, 1999, p. 63, quien define el cuento maravilloso de la siguiente manera:

Son una clase particular de los cuentos populares más ampliamente denominados “de hadas”, “de encantamiento” o “fantásticos”, transmitidos, como todos los cuentos populares, de forma oral, sin que la transmisión afecte, por lo común a una determinada estructura narrativa, la cual se mantiene incólume, por mucho que pueda variar el cuento en todo lo demás.

En el cuento maravilloso lo importante son las acciones que hacen los personajes, no los personajes en sí mismos como se podría creer. Predomina la acción y la causalidad hace progresar la historia. En este sentido Propp (1992) afirma que las funciones de los personajes se pueden organizar en esferas de acción. El autor afirmaba que podíamos encontrarnos con treinta y una.

Sin embargo, para Padovani (ob. cit.) el número de funciones es limitado, las más importantes son: la fechoría (daño y/o carencia) que sufre el héroe, luego la partida y por último, el castigo o el matrimonio.

Otra situación que hay que resaltar es la relación entre los objetos mágicos y los auxiliares mágicos, que si bien ambos funcionan de la misma manera, es más cómodo llamar a los seres vivos auxiliares mágicos y a los objetos y a las cualidades, objetos mágicos.

Ahora nos detendremos en los auxiliares mágicos, ya que podemos encontrar de tres tipos: los auxiliares universales, aquellos que son capaces de cumplir las cinco funciones del auxiliar (sabiduría profética, reacción ante los actos del donante, el matrimonio, la partida para efectuar la búsqueda y compensar el agravio o la carencia). Los auxiliares parciales, aptos para desempeñar solamente ciertas funciones y los auxiliares específicos que no cumplen más que una función. Como ejemplos podemos citar: el espejo en Blancanieves y los siete enanos, la lámpara de Aladino, Pepe Grillo en Pinocho, entre otros.

Hasta este momento hemos hablado de las funciones de los personajes pero no de los mismos propiamente, así tenemos que en los cuentos maravillosos nos encontraremos (seguramente) con: el agresor (malo, antihéroe), el cual se muestra dos veces en el transcurso de la acción. La primera vez aparece de repente, de forma lateral y luego desaparece, la segunda vez se presenta como un personaje que se buscaba, en general, al término de un viaje en que el héroe seguía a un guía. Otro personaje es el donante, a éste se le encuentra casualmente, la mayoría de las veces. Luego está el auxiliar mágico, el cual es introducido en la historia en forma de regalo.

El mandatario, el héroe, el falso-héroe y la princesa forman parte de la situación inicial. A veces no se dice nada del falso-héroe en la enumeración de personajes de la situación inicial; pero después se sabe que habita en la corte o en la casa. La princesa, lo mismo que el agresor, aparece dos veces. La segunda vez aparece como el personaje buscado.

En este tipo de cuento, los personajes son esquemáticos, lineales, no tienen mundo interior ni particularidades que los definan, ni relaciones con el pasado o el futuro, es decir, son previsibles.

En suma, el cuento maravillo se rige por cinco leyes: a) ley de apertura y cierre, estos cuentos comienzan lentamente y luego la trama se va complicando paulatinamente hasta volver a la calma; b) la repetición para enfatizar una idea; c) ley de contraste o de las polaridades; d) ley de importancia del comienzo y el fin, y por última; e) ley de concentración en un personaje principal.

Cerramos este apartado de los cuentos maravillosos resaltando la importancia que tienen para el espectador contemporáneo, ya que por tener su origen en los mitos primitivos, el público transita por la iniciación en la vida aportada por los cuentos, con sus pruebas, obstáculos, y aun cuando puedan recibir otras interpretaciones se encuentran en lo más profundo del ser y siempre se puede vibrar con ellos, pues corresponden a la memoria de la especie, a la cultura oral, al folclore.

Así como los cuentos maravillosos se encuentran dentro de los cuentos tradicionales, también encontramos otras subclases como: los de animales y los de personas. Dentro de estos últimos se pueden encontrar, cuentos de pícaros, de tontos y de exagerados-mentirosos. También están los cuentos de fórmula, en ella se encuentran: los cuentos mínimos, los de nunca acabar y los acumulativos.

Los cuentos de fórmula con frecuencia no tienen autor conocido y apuestan por el disparate y la extravagancia, así los mínimos funcionan muy bien como inicio o cierre; en éstos lo que importa es el ritmo y la rima.

Luego tenemos el cuento moderno, éste es producto de la valorización que se hace del relato corto del siglo XIX (durante el romanticismo), su característica más sobresaliente, además de la brevedad, es la originalidad con la que presenta el tema y las técnicas narrativas empleadas.

En su estructura encontramos: (a) brevedad -como ya lo hemos mencionado-; (b) unidad; búsqueda de efecto; (c) intensidad; (d) recorte anecdótico; (f) índole oral; (g) función simbólica.

La brevedad es inherente al suceso narrado y no sólo a su mayor o menor extensión.

El criterio unidad se relaciona con varios aspectos del cuento, es decir, unidad total de tiempo, lugar y acción, unidad por tener un centro de interés, sin intrigas paralelas ni digresiones innecesarias y por último, la unidad de impresión, la cual es indispensable para lograr el efecto preconcebido.

En tercer lugar está la “búsqueda del efecto”, la narración se concentra en un solo elemento y subordina todo al logro de un efecto emocional, que proviene de un desenlace minuciosamente preparado.

Por intensidad entendemos la conquista de la estética y por ende de la comunicación artística. No se trata de que los sucesos sean de por sí intensos como que su propuesta se sitúe en lo esencial y profundo. La intensidad se relaciona con la fuerza expresiva que delimita y enfatiza el acontecimiento.

El recorte anecdótico se refiere a que el cuento moderno nos sirve de espejo de la realidad, a la que le confiere dimensión extraordinaria.

La función simbólica se observa cuando nos trata de explicar lo aparentemente inexplicable, siempre nos propone una sorpresa y una interpretación.

Hasta aquí lo relacionado con el texto narrativo, ahora corresponde analizar la narración oral como técnica artística, pero también, didáctica que facilita el aprendizaje del lenguaje oral.

¿Cómo Contar Cuentos?

Mediante la narración de cuentos el narrador ejercita todas y cada una de las modalidades de la comunicación, las de recepción del lenguaje como el escuchar y el leer, así como las expresivas, el hablar y el escribir. Con este dominio de la lengua, el narrador se incluye en la cultura democrática, cooperativa e integradora y por supuesto socializante, es decir, que a través de la práctica como narrador oral, quien la ejerza (narrador, docente, estudiante, entre otros), interactúa socialmente, procurándose mayores y mejores oportunidades de pertenencia e identidad y por su parte, la sociedad (los interlocutores) le ofrece su reconocimiento.

En consecuencia, quien narra cuentos recibe un doble beneficio; por una parte, nutre su área afectivo-social cuando aprende a mostrar un trabajo ante un público.  Es así como el impacto psicoafectivo del relato sobre quien lo practica es indiscutible porque cuando se narran cuentos se abre un diálogo intuitivo entre el yo y el inconsciente mucho más beneficioso para la salud mental que la descarga de angustias y anhelos que se hace cuando se sueña dormido. Preparar un cuento implica desordenar los cajones del interior y luego volverlos a ordenar, representa poner en orden la casa interior.

El otro beneficio se observa en la adquisición de la competencia lingüística ya que narrar o escuchar cuentos se practica sobre los niveles estructurales del lenguaje: fonético-fonológico, morfológico-sintáctico, léxico-semántico y pragmático.

Mientras que para el espectador, lo maravilloso de la historia está allí para plantearle cómo funcionar en las diversas situaciones que la vida nos plantea. El cuento aparece entonces como una forma didáctica de resolver situaciones problemáticas de la vida diaria.

Al respecto, Gillig (2000, p. 90) se pronuncia afirmando:

…el cuento maravilloso pone en escena nuestras problemáticas más íntimas y permite simbolizar el trabajo psicoafectivo de nuestro inconsciente, y ponerlo en resonancia con el inconsciente colectivo que es expresado en significados más o menos ocultos que permiten la proyección y la identificación.

 

De la misma manera ancestral de contar cuentos, como se ha hecho desde épocas muy remotas, el cuentero de hoy recrea con la palabra y el gesto una atmósfera de convivencia con el público.

Para contar un relato se recomienda partir del reconocimiento de la estructura narrativa, macroestructura textual según Dijk (1998), pues allí está el orden temporal y las sucesiones de hechos. Como primera actividad se debe identificar la unidad mínima del cuento, es decir, el acontecimiento que desencadena la acción.

Como segunda actividad, de preparación del cuento, está la de enlazar los acontecimientos en un esquema lógico, ubicar a los personajes en el espacio y las acciones que éstos desempeñan.

La tercera actividad se relaciona con el narrador, el o los puntos de vista que le imponga a la historia, las inflexiones de voz, el ritmo al narrar, el gesto.

El conjunto de estas tres actividades conforman el discurso, Martín (ob. cit.) apoya esta idea diciendo que la historia que se cuenta y el discurso son aspectos solidarios en el acto de narrar; puesto que no hay cuento sin narrador, así como, tampoco hay cuento sin oyente participante. Ese oyente cómplice, atento y con una fantasía actuante que recibe esa intensa unidad, esa concentración estética y ese estallido emocional que conforman la narración oral.

Dice Ana María Bovo (Narradora Argentina) (2002, p. 11)

“Los narradores son los que, a través de sus palabras, te suben a naves mágicas sin remeros ni timonel. Te cruzan de un mundo al otro. En principio, todos somos narradores. Narradores espontáneos. Porque narrar es parte fundamental de nuestro quehacer cotidiano, de nuestra experiencia. Con la suma de historias que preexisten en la memoria y nos resultan significativas, vamos trazando poco a poco nuestra biografía.”

 

Afirma que para contar cuentos se necesita de una enorme intuición para administrar la información, esa es la clave para conseguir la estética al narrar. Si se sabe administrar la información y se dosifica en la cantidad y orden necesario, se le dan las condiciones al espectador para que se interese en lo que se está relatando. En esto coincide con Padovani (ob. cit.).

Finalmente, en la narración oral es central el aspecto de la convivencia, de reunión y encuentro de presencias, de pasarla bien con los otros, de incorporar al otro. Implica, un deseo de reciprocidad con el que escucha, es un placer compartido, es una obsesión compartida.  

 REFERENCIAS:

Bovo, A. (2002). Narrar, oficio trémulo. Buenos Aires: Atuel.

Dijk, T. A. van (1998). Estructuras y funciones del lenguaje.  (Mayra Gann y Martí Mur Trad.). (12a. ed.). México: Siglo Veintiuno.

Gillig, J. (2000). El cuento en pedagogía y en reeducación. (R. González, trad.).

    México: Fondo de cultura económica. (Trabajo original publicado en 1997).

 

Martín, T. (2001). El tejido del cuento. Barcelona: Octaedro.

 

Padovani, A. (1999). Contar cuentos. Desde la práctica hacia la teoría. Buenos Aires: Paidós. 

De la oralidad a la cuentería

 

Antonio González Beltrán

lacaratula.wordpress.com

 

 

Desde que el primer ser humano sintió la necesidad de contar su memoria, su experiencia, y se colocó ante su comunidad, la gente con la que convivía, para decir o cantar sus vivencias, ahí nació el fenómeno que denominamos oralidad, que tiene manifestaciones muy variadas, pero siempre muy parecidas en el fondo y la forma, en todo el mundo.

En el África Negra, surgieron los griots, los detentadores de la palabra, los que conservan en su memoria los cuentos, los cantos, las danzas e, incluso, la historia de su pueblo. El griot es el personaje más importante de su tribu, junto al hechicero y el Jefe del poblado. Aún persisten hoy día en su actividad, muchos de ellos dispersos por el mundo.

En la Europa posterior al imperio romano surgieron los saltimbanquis, farsantes, histriones, remedadores, bufones, charlatanes, romanceros, decidores, palabreros, en definitiva, los juglares, todos utilizando técnicas orales de comunicación.

La Palabra como instrumento de comunicación directa con un público interlocutor. La palabra dicha o cantada –incluso bailada- para la conservación de la cultura de un pueblo, de su personalidad.

Así lo hacen actualmente los narradores orales de la halka magrhebí, en el norte de África, los fabuladores árabes, en los cafetines de las ciudades del oriente mediterráneo o los cuenteros de Colombia, de Venezuela, de México…; en definitiva, los narradores orales de todo el mundo.

Se dirigen a un público, muchas veces espontáneo, no programado, para transmitirles su tradición oral o la creación de otros productos artísticos elaborados a partir de elementos literarios. 

El oficio de contar

 

Cuando uno cuenta en una plaza, desde un escenario, en una biblioteca, en un bar, en un café, en un hospital o en una cárcel, pongamos por ejemplo, estamos realizando un acto de cuentería, es decir, una de las múltiples manifestaciones del teatro.

En mi caso, yo considero que soy un actor que cuenta historias o cuentos; es decir, un cuentero. En el marco histórico de las artes escénicas, se trata de uno de los oficios más antiguos y más extendidos del mundo, pero en muchos lugares se ha perdido el oficio e incluso su nombre.

El modelo de teatro habitual más conocido es el normativo aristotélico, que a veces nos hace olvidar que existen otras muy variadas formas teatrales, incluso más originales (es decir, más cercanas al origen de nuestro arte).

Los cuenteros somos herederos de los “thymelicis” o de los “saltatori” greco-romanos, transformados en joculatores, saltimbanquis, farsantes, histriones, remedadores, bufones, titiriteros, charlatanes, romanceros, decidores, palabreros, decimeros…; digámoslo para entendernos: en juglares. Su repertorio, que no nos llega de forma directa, estaba compuesto por canciones de gesta, romances, vidas de santos, cuentecillos tradicionales, exiemplos, patrañas, enredos, sucedidos, dichos, refranes, canciones del campo, de boda, poesía lírica… Acompañados de música –que generalmente ejecutaban ellos mismos- o sólo con la voz y el gesto, reunían a su auditorio en la plaza pública, en la taberna, en la mismísima Corte o, incluso, ante los soldados, arengándolos con ejemplos heroicos antes del combate.

 El teatro, un acto de oralidad

 

Hoy en día, el teatro sigue siendo –salvo en la pantomima y la danza, que nos narran con otras técnicas- un acto de oralidad, pues el texto nos llega por la mediación oral de los intérpretes. El hilo conductor no es la lectura –el teatro no es literatura- sino la voz y el gesto de un demiurgo, el actor/la actriz, que nos transmite el texto.

Oral es el origen de la literatura, de la creación poética, prefiero llamarla. La escritura vino después. Toda la literatura producida hasta la invención de la imprenta, y más allá, está pensada, creada, para ser dicha o cantada en público ante un auditorio “oral-aural”, según expresión de W. Ong. La creación poética ha sido transmitida de manera oral hasta épocas bien recientes en las que no sólo la escritura estaba ya generalizada  sino también la alfabetización. Y hay países y culturas con una literatura culta, que mantiene sus formas orales coloquiales muy vivas.

La figura del narrador de historias y también la del lector, que compartían con su comunidad –tanto familiar como socialmente considerada- el goce sonoro de la palabra artística -escénica, naturalmente-, está todavía vigente en nuestra memoria más cercana.

Juglar y bululú, creadores de un teatro comunicacional

Volviendo a nuestras formas primigenias de teatro, nos encontraremos con un personaje vagando de pueblo en pueblo, prohibido, excomulgado, sin posibilidad siquiera de ser enterrado en sagrado, pero que tiene un nombre glorioso para las gentes del teatro: el bululú, heredero y continuador de aquellos juglares que, a fin de cuentas, venían a ejercer el mismo oficio.

El juglar-bululú es un actor que va contando los elementos narrativos del texto y que sabe diferenciar claramente, vocal y gestualmente, a los personajes que van apareciendo, en una actitud que se confunde con la personación del teatro normativo; realiza múltiples y sucesivas identificaciones y vuelve sistemáticamente a sus actitudes y modos de narrador oral. No tiene espectadores sino interlocutores, los tiene delante, los mira, se gira en redondo para que todos los que lo rodean puedan escuchar y ver; puede incluso repetir un pasaje si cree que un sector del público no se ha enterado, o detener el relato en el momento más interesante para pedir dinero (es un profesional que come de su oficio); improvisa según la situación, y vuelve al hilo de su narración que no ha memorizado sino que ha aprehendido para poder manipularla.

 Coincidencias interculturales

 Es curioso constatar que esa es la forma tradicional, y durante largo tiempo única, de teatro en el mundo árabe mediterráneo, y aún hoy sigue viva: se trata de la “halka”, que reúne a músicos, cantantes, culebreros, magos del fuego y del agua, pero sobre todo a los “hlayqi”, los “arraui”, los “alhakauati”, los “medeh”, los “bululah”; es decir, los cuenteros, ¿o podríamos decir juglares? ¿o bululús?

Bululah/bululú, ya ven qué cerca. También existe en árabe dialectal argelino el término “bululú”, utilizado como sinónimo de “hombre del saco”, el que se lleva a los niños que se portan mal, “el loco”. En Venezuela, se usa la expresión “tremendo bululú”, cuando hay un gentío armando escándalo. Ya ven, no estamos tan lejos unos de otros. Ni lo están ambos artistas, que realizaban y realizan el mismo oficio.  

Cuentería y teatro épico

Y ese mismo oficio es el de los cuenteros, que, no sólo utilizan la tradición oral sino también la literatura: la “oralitura”, dicen algunos: la literatura oralizada; con lo que el ciclo cultural se cierra, acercándonos a formas del teatro, alejadas de lo aristotélico, de los naturalistas y stanislawskianos, y más cercanas a las teorías de Bertold Brecht.

En cuentería y en el teatro épico –que, en definitiva, es lo mismo-, el actor no es el personaje, sino que lo representa; tampoco se identifica con él, ni pretende que el público lo haga. Se pretende que el público vea lo que le pasa a ese personaje y que saque las conclusiones pertinentes; el actor, el cuentero, presenta a ese personaje pero él queda fuera. De todas formas, como de teatro se trata, el cuentero, como los demás, incorporará a un personaje: el que él haya elegido para la narración, que muchas veces tratará de confundirse con la personalidad del propio actor, pero que, en definitiva, será un personaje: el cuentero paisa, en algunos colombianos, el cuentero urbano, el tabernario, el juglar fingido, en otros. Y como el cuentero utiliza la improvisación, puede en algún momento utilizar la descontextualización, introducir referencias al entorno, entrar y salir del cuento para hacer ver que estamos en un juego de complicidad, contando y escuchando. Es decir, que estamos inmersos en un fenómeno comunicacional, que no es unilateral sino de ida y vuelta; de manera que la sugerencia del cuentero provoca, en sí mismo y en su interlocutor, la re-creación del mundo poético propuesto.

Estamos hablando de oralidad, del uso de la palabra con fines comunicacionales, en un contexto escénico, es decir, artístico.

Parece obvio afirmar, pues, que el juglar, el bululú, el bululah, el cuentero son actores que practican un tipo de teatro -distinto del aristotélico, del llamado normativo- que está en el origen del teatro.

 

 

 

 

 

 

El  palomar de las cartas

 

O

 

Miguel Hernández

y Josefina Manresa

vistos por

Maracaibo Teatro

Escudriñar en las vidas de Miguel y Josefina es una experiencia sublime, pero muy dolorosa. Es contemplar ante ti, espectador impotente de la tragedia provocada, un desenlace inevitable, porque así lo quisieron las hordas fascistas de la incivil Guerra de España y lo permitieron los aliados de la Segunda Guerra Mundial.

Ver cómo se acerca el fatídico fin del personaje es dejarte atado a tu butaca de teatro, porque no puedes saltar a escena y detener la acción, cambiarla, para devolvernos a ese Miguel amoroso, juvenil, tierno, fuerte, entusiasta y justo, que también aparece en el espectáculo y nos muestra especialmente a un Miguel Hernández lleno de esperanza, de alegría y de libertad.

Lo novedoso de la propuesta de Maracaibo Teatro es que parten de la figura de Josefina Manresa, que conversa con el poeta después de su muerte, en un juego onírico guiado por un personaje mágico, una especie de duende omnipresente que lo domina todo, incluso la actuación en escena de dos músicos.

Precisamente, la presencia del personaje-duende y la ejecución en directo de esos músicos le dan a la puesta en escena un marcado carácter distanciador, incluso brechtiano,  que se ve equilibrado por la ensoñación y los aspectos trágicos, que en algún momento están muy cerca de lo que Antonin Artaud llamaba “El teatro de la crueldad”; para entendernos: un teatro que llama a nuestra conciencia, por un lado, y visceral y riguroso, por otro.

El poema que da título al espectáculo, evoca el sin fin de correspondencia escrita por Miguel para Josefina y que conforma el grueso del texto, aunque, claro, hay poemas dichos y poemas cantados, ambos en directo, aunque también hay algún pequeño texto dicho en off. Cristina Maciá, que también ella introduce algún texto suyo, ha seleccionado y adaptado, además, algunos fragmentos del libro de Josefina Manresa Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández.

Las interpretaciones de Cristina Maciá (Josefina Manresa) y Xavi Rico (Miguel Hernández) llegan al público con la retención y emotividad necesarias, justas. Son creíbles y atrapan, tanto en los momentos cómicos –que los hay-, como en los trágicos. Cristina añade a su talento de actriz su condición de bailarina, lo que le agrega un plus al espectáculo. Xavi Rico es un sólido actor con una larga trayectoria, que, en este caso, imprime a su personaje un sello particular de contención y mesura. Juan Carlos García, el “ duende”, es un actor versátil que le imprime buen ritmo al espectáculo.

Los músicos Javier Baeza, también cantante de los poemas, y David Herrington, siempre en escena, con Ángel Alfosea en los arreglos, dan su versión particular de las hermosas canciones compuestas por Jorge Gavaldá.

La iluminación de Juanjo Llorens, llena de poesía y de eficacia, y la escenografía móvil de Wenceslao Pérez, pero sobre todo ese potente árbol con el que volvimos todos “a mi huerto y a mi higuera”.

Cristina Maciá sabe siempre rodearse de un buen equipo, que le permite dirigir el espectáculo con su maestría habitual, llenándolo de imágenes que parten de lo cotidiano a lo sublime.

No puedo terminar esta crónica sin hacer mención de mi personal inmersión en el mundo vital y poético de Miguel Hernández, junto a la propia Cristina Maciá, a José Manuel Garzón, Hebe Rosell –luego Mayge Torrent-, en la búsqueda de textos y en la interpretación, para aquel montaje de La Carátula que titulamos Imagen de tu huella, cuyo soporte musical fueron las partituras de Jorge Gavaldá; la escenografía e iluminación de Nazario González, y donde contamos con la extraordinaria colaboración de nuestro querido Paco Rabal, que puso su voz a distintos textos y poemas. Un espectáculo que sirvió para conmemorar el cincuentenario de la muerte del poeta en 1992 y que empezaba como termina este hermoso y emocionante Palomar de las cartas:

Quise ser… ¿Para qué? …Quise llegar gozoso

al centro de la esfera de todo lo que existe.

Quise llevar la risa como lo más hermoso.

He muerto sonriendo serenamente triste.

Antonio González Beltrán

(Este espectáculo se estrenó el 10 de octubre de 2009 en el Centre de Cultura Contemporania d’Elx L’ESCORXADOR.)

Ana Torrellas

Ana Torrellas1

Unipersonales adultos

Entre los misterios gozosos y los dolorosos

Entre los misterios… es una especie de anecdotario en donde el humor y el drama se entremezclan para hilar las historias que se cuentan. Éstas son tomadas de la vida contemporánea, en donde pareciera que nada nos sorprende y que todo se ha probado, sin embargo, cuando recostamos la cabeza en la almohada y nos quedamos mirando los toros desde la barrera, nos damos cuenta que en realidad, cada cual en su momento, sí que ha transitado por entre los misterios gozosos y los dolorosos, nos guste o no.

Siéntanse aludidos

Es un unipersonal para el cual se han tomado historias de la literatura universal en donde se reflejan situaciones posibles a ser vividas por cualquier persona. Circunstancias expuestas, tal vez, con un tono exagerado, ¿pero acaso la vida “real”, en ocasiones, no se nos presenta desmesurada?… En esta ocasión, Ana Torrellas pretende tomar el humor sarcástico del realismo mágico latinoamericano de Jairo Aníbal Niño (Colombia), Ángeles Mastreta (México), Mónica Montañés y Nilda Sarmiento (Venezuela) combinándolo con la áspera desnudez que hace Rosa Montero de la realidad española.

Ambos espectáculos se han presentado en festivales internacionales de la oralidad de Venezuela, México, Colombia y España.

Necesidades técnicas: Escenario, plataforma o espacio al aire libre: 5m. de ancho x 4m. de fondo (medidas aproximadas). Equipo de iluminación. Equipo de sonido: en caso de que el espacio lo requiera con micrófono inalámbrico de solapa.

 

Espectáculos Infantiles:

Desde allende los mares

Aunque ya se ha dicho muchas veces la actividad de escuchar cuentos es una de las más escogidas por los seres humanos a cualquier edad, pero qué rico se siente uno cuando le cuentan de cerca, con ese calor de los míticos cuentos de una abuela rodeada por sus nietos; pues de eso se trata, de contar cuentos a los bebés muy cerca de ellos, haciéndoles participar ya sea bailando, cantando o acariciando a una marioneta. Desde allende los mares es un unipersonal en donde la actriz Ana Torrellas se presenta con un personaje narrador que hace que los niños/as se paseen entre la imaginación, los sentimientos y la expresión.

Este espectáculo ha sido presentado en festivales de narración oral de Venezuela, en las bibliotecas: Sant Joan de Alicante, en la ludoteca de Calahorra (Rioja), en la bebeteca del Centro de Educación Infantil Diamela en Coslada-Madrid.

Necesidades técnicas: Espacio escénico que permita la cercanía del público con la actriz: espacios abiertos en bibliotecas, bebetecas, gimnasios, aulas, escenarios, jardines, parques, entre otros. Preferentemente suelo de madera o con moqueta/alfombra.

Senticuentos

 Los sentimientos no son buenos ni malos, son eso, sentimientos, que nos acompañan desde antes de nacer hasta que dejamos de hacerlo… La rabia, el miedo, la alegría y la tristeza, en sus diversos matices, son presentados en una fina urdimbre de historias de escritores argentinos, brasileños, españoles, japoneses y venezolanos. Todo esto para conseguir desmitificar que la rabia es destructiva, que el miedo implica cobardía, que la tristeza te enferma y que el único sentimiento positivo es la alegría. Senticuentos les presenta a los niños/as, y a los que ya no lo son, alternativas innovadoras a la hora de expresar las emociones. Espectáculo dirigido especialmente a escolares de infantil y primaria.

Necesidades técnicas: Espacio escénico: espacios abiertos en bibliotecas, gimnasios, aulas, jardines, parques y salones de actos o teatros, entre otros. Equipo de iluminación. Equipo de sonido: en caso de que el espacio lo requiera con micrófono inalámbrico de solapa.

El hada mariposa

Hada Mariposa

Espectáculo orientado para niños menores de diez años, en donde el personaje principal es un hada distraída y pizpireta a quien se le congelaron las alas y no puede volar… por lo que agotará todos los recursos para poder salir del atolladero donde se ha metido y así poder volver a volar, para ello utiliza sortilegios, el baile, el juego y por supuesto los cuentos…

Este trabajo ha participado en el XXV Festival Internacional de Teatro de Oriente, Barcelona (Venezuela), el Festival Internacional de la Oralidad de Elche, Sala La Carreta (Elche), Sala El Ring (Alicante) y otros lugares teatrales.

Necesidades técnicas: Espacio escénico: espacios abiertos en bibliotecas, bebeteca, gimnasios, aulas, escenarios, jardines, parques, entre otros. Equipo de iluminación. Equipo de sonido para reproducción de música con micrófono inalámbrico de solapa.

 

Antonio González Beltrán

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Con acento mediterráneo

 

Un espectáculo lleno de magia, de ternura, de fuerza y de humor, basado en textos indiscutibles de la literatura española y latinoamericana, de autores que van desde el Arcipreste de Hita a Edgard Neville (España), pasando por Jairo Anibal Niño y Gabriel García Márquez (Colombia), Ángeles Mastreta (México), o Eduardo Galeano y Mario Benedetti (Uruguay), para terminar con una rondalla de la tradición oral ilicitana, recogida en el campo de Elche.

La Carátula ha recorrido con este montaje España, Francia, EE.UU. de Norteamérica, Argelia, México, Cuba, Argentina, Colombia y Venezuela, donde recientemente ha recibido el homenaje del Festival Internacional de la Oralidad de Barquisimeto.

 

Necesidades técnicas:

Escenario o plataforma de 6 m. X 5 m.

Equipo de iluminación.

Equipo de sonido. En caso de que el espacio lo requiera, micrófono inalámbrico de solapa.

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 3 monólogos 3

3 textos, 3 autores

  

obras de

 

Francisco  García Pavón

Alberto Miralles

y

Francisco Nieva 

3 monólogos 3 : 3 textos, 3 autores ofrece, además, 3 estilos distintos, 3 maneras de ver el mundo, de mostrarlo. 3 puntos de vista que demandan también otras tantas maneras de interpretarlos, de representarlos, lo que exige técnicas diversas.

Desde la narración oral para García Pavón, habrá que pasar a la actuación realista, que no naturalista, en el caso de Alberto Miralles y, desde ahí, a la ensoñación onírica y plástica para Francisco Nieva.

El entierro del ciego es el texto elegido de Francisco García Pavón, que forma parte de sus Cuentos republicanos, es decir de sus recuerdos adolescentes de la Segunda República española en su Tomelloso natal. Aparecen tipos variopintos populares llenos de poesía, de vitalidad y trascendencia, a través de un lenguaje puro, enraizado en la tierra, pintoresco y expresivo. Literatura “tradicional” pero no arcaizante, donde está vivo el humor irónico.

César, es necesario que hablemos, de Alberto Miralles, que, desde las técnicas características del teatro breve, condensado, nos plantea una obra llena de contenidos que le sirven para reflexionar sobre la monotonía de la vida conyugal, la rutina, pero también nos habla del miedo a la soledad, al desamor, a la pérdida de nuestros puntos de referencia para seguir viviendo. Es también una declaración de amor. César es un desquiciado y eso hace que todos esos temas cobren una especial cualidad vistos a través suyo: humor a través de un personaje. 

 

El dragón líquido es un “monólogo perverso” de Francisco Nieva, incluido en su Centón de Teatro. Perversión y sexo, vistos como juego teatral, utilizados para provocar y divertir, para quebrar las formas hipócritas de la apariencia y romper con los tabúes que la encorsetan. Es un texto que anuncia ya otros desarrollos de su teatro en esta dirección. Nieva es también un arriesgado escenógrafo y nos inspira en sus acotaciones visualizaciones escénicas llenas de plasticidad.

 

 

En su conjunto, un arriesgado ejercicio teatral muy tentador, lleno de humor y de poesía; de observación inteligente de la vida desde tres ángulos muy dispares, pero complementarios.

Es cuestión de ver y escuchar, de disfrutarlo.

 

3 monólogos 3

3 monólogos 3

3 autores, 3 textos

 

Reparto

 

Antonio González Beltrán

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Con la colaboración de

 

Ana Torrellas

 

 Ana en ensayo 3

 

Producción………………………..La Carátula y Magari Studio

Ayudante de producción………………….Ana Pepi Nogueroles

 

Dramaturgia……………………………………..Antonio González

 

Música original…………….Héctor González y Jorge Gavaldá

 

Escenografía, Iluminación y

Dirección técnica………………………………Nazario González 

Construcción escenografía………………………..Vito dal Molin

                                                                                  Carlos Gallardo

                                                                                Roberto Daruich

 

Cartel……………………………………………….Manolo Maciá

 

Vestuario………………………………………….Angie Álvarez

Atrezzo……………………………………………….La Carátula

Técnico de escena…………………………………Carlos Gallardo

 

Ayudante de dirección………………………Juan Carlos Pumar

Dirección……………………………….Antonio González Beltrán

 

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Monólogos '09

Monólogos '09

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Para todos los espectáculos propuestos

Contacto: Ana Pepi Nogueroles, producción. 

lacaratula2@hotmail.com

Teléfono: 965437094

Móvil: 635511519

o en este blog.

 

Sankara 

Captain Thomas Sankara, revolutionary leader of Burkina Faso between 1983-1987, when he was assassinated in a coup. por Pan-African News Wire File Photos.

 

Cultura Africana y La Casa de África

 
nos invitan el próximo 15 de octubre a celebrar el segundo encuentro por la memoria de Thomas Sankara.
 
      Documental, debate y música nos acompañarán a lo largo de la noche.
      La actuación de Boniface Ofogo, griot camerunés.
      Exposición de fotografías sobre Sankara.
      Concierto de Andrés Kaba y Madera de Cayuco.
De las 8:00 pm a las 9:30 pm.
En La Embajada, calle Embajadores, 29, metro Lavapies, de Madrid.
Y terminaremos con una cena africana.
Os esperamos.
 
 *Thomas Sankara fue Presidente de Burkina Faso de 1983 a 1987. Llevó a cabo durante su presidencia una reforma única en África promoviendo la transparencia política, la independencia económica, la educación, la sanidad, la igualdad de género, la ecología… Sus logros fueron también su sentencia de muerte. Los países vecinos sintiéndose amenazados por la popularidad de este joven milítar decidieron, con el apoyo de Francia, asesinarlo. 
 “Deseo que se conserve de mi la imagen de un hombre
que ha llevado una vida útil para todos”
 
 
 

Portada_marruecosAcabo de entregar la galeradas corregidas de mi traducción de “Cuentos y leyendas populares de Marruecos, recopilados en Marrakech por la Doctora Légey”.

Son cuentos maravillosos, de animales y leyendas hagiográficas de santos, especialmente de Sidi Bel Abbes, el patrón de Marrakech.

El libro saldrá, muy probablemente, en noviembre editado por Siruela.

TROBADA DE NARRADORES I NARRADORS

El día 20 de septiembre pasado, domingo, tuvo lugar en Torrent (Valencia) una reunión convocada por la Asociació de Narradores i Narradors Organitzats (NANO), a la que acudieron cuenteros de las distintas comarcas del Pais Valencià, de las provincias de Castellón, Valencia y Alicante.

Tras varias horas de debate se decidió organizar el VI Encuentro Nacional de Narración Oral, con unas propuestas concretas de contenidos, infraestructura y fechas que se harán públicas en breve, así como la cuota a pagar por cada asistente.

En representación de las comarcas del sur asistieron:

Felix Albo

Mario Caballero

Antonio González Beltrán

Pablo Pérez (Pablo Albo)

y

Ana Torrellas Quintero.

 

Podeis informaros más en blog oficial del VI Encuentro:

http://6encuentronarradores.wordpress.com/

 YA ESTÁN AQUÍ LAS FECHAS DE LA TROBADA:

Nos reuniremos los días 27,28 y 29 de enero en el Albergue rural La Llometa de Llavata, en Lliria (Valencia)

Seguiremos informando.

 

May ha cumplido años -nadie sabe cuántos; debe ser muy joven cuando no los confiesa- y encima el muy ladino va y nos hace un regalo. Para más inri que dirían los castizos es un cuento, y ya para colmo un cuento muy bien escrito porque está muy bien sentido y pensado. “Lo que se piensa bien, se expresa bien”, dicen los clásicos.

Ahí va su carta y su cuento.

Podria decirte Gracias, pero me quedaría corto.
Hay momentos imposibles de describir.
Sensaciones para las que todavía no se han inventado palabras.
La labor de la Poesía es precisamente esa: dar nombre a todo aquello que aún no lo tiene. 
Poesía es recibir cientos de felicitaciones el día de tu cumpleaños….
Poesía es cada una de las Estrellas que sumaron su luz para convertirse en una Galaxia de emociones el pasado 22 de agosto… 
Poesía eres tú…   
 
La Poesía me dice que eso de cumplir años se llama en realidad “Dar vueltas”. Porque eso es al fin y al cabo un año: una vuelta al sol. Así pués, según vamos cumpliendo años, lo que ocurre en realidad es que damos más y más vueltas hasta que llegue un día en el que estaremos pasados de vueltas… Y entonces, por efecto de la expansión-contracción del Universo, comezaremos a girar en el sentido contrario…
Y desaprenderemos…
Y descreceremos….
Y recuperaremos las vueltas de ventaja…
 
Siempre me ha gustado imaginarme las cosas al revés.
Y ahora, gracias a ti y a todas las estrellas de mi Galaxia, se me ha ocurrido celebrar los cumpleaños al revés.
A partir de ahora, cada vez que cumpla años, seré yo quien haga un regalo a mis seres queridos. Creo que es la fórmula perfecta.
 
Así que espero que disfrutes del regalo que te envío con motivo de mi última vuelta.
(Se trata de un cuento que acabo de escribir para una revista con la que colaboro.)
 
Bea y yo nos vamos a dar otra vuelta… ¿Te apuntas?
 
GRACIAS POR TODO… POESÍA!
 
  

AMALUR

 

Cerca de la cima de Ernio, junto a la borda, Amalur mete una y otra vez su pierna izquierda en uno de los aros mágicos que curan los males y previenen las lesiones.

Amalur es una muchacha aficionada al monte. Todos los fines de semana, acompañada de su madre, se calza la mochila para vivir una nueva aventura por los caminos y senderos que rodean Tolosa. 

La madre observa como Amalur sigue metiendo y sacando la pierna en el aro, mientras va tirando a una bolsa de plástico las cáscaras de la naranja que está pelando.

-¡Amalur, ya vale! –Le dice.- Que no te va a curar más porque te lo pases mas veces.

-¡Jo, ama! Es que menudo año.-Contesta Amalur.- En año nuevo subiendo a Uzturre me torcí el tobillo con aquella lata roñosa de Redbull; en primavera, bajando de Txindoki, el resbalón con una bolsa de Eroski tirada en el camino; en Leizaran, el día que había mogollón de huellas de motos, se me quedó la zapatilla en el barro… Y para colmo, el otro día en Urkizu, se me clava en el muslo el cristal que estaba debajo de la manta cuando fuimos a ver la lluvia de estrellas…  ¡Y todo en la misma pierna!

 

Amalur, sin quitarse el aro de la pierna, se sienta junto a su madre y mientras comparten los gajos de la naranja comentan la cantidad de basura que encuentran a su paso cada vez que van al monte:

Latas de refrescos, colillas, papel de aluminio, envoltorios de barritas energéticas, bolsas de plástico, alguna pila, botellas, más papel de aluminio, zapatillas viejas, cartuchos, escombros, más colillas, más plásticos, cristales, otra pelota de papel de aluminio, una colilla más, y otra, y otra…

-¡¿Y en la playa?!- Exclama Amalur, con esa gracia que sólo los adolescentes tienen.-

-Sin comentarios. -Responde contundente la madre.-   

 

El primer domingo de septiembre, al ver tanta gente de romería en las campas de Zelatun, a Amalur se le ocurre una idea genial:

-¡Mira, ama! Si todos nos llevamos a la vuelta una basura del monte cada que vez venimos, en unos meses…

 

Amalur va dejando atrás a aquella niña que acompañaba a su madre al monte.

El curso escolar comienza y Amalur, junto con sus compañeros de la ESO, diseñan una campaña para fomentar el respeto por el medio ambiente.

Dibujan un logotipo: Un monte verde y hermoso pasando por un gigantesco aro de hierro y dejando a su paso restos de basuras.

Inventan un eslogan: “¿Y tú?  ¿Pasas por el aro?”.

Enseguida reciben el apoyo de profesores, padres, instituciones, colectivos, asociaciones…

Otros pueblos se unen a la campaña, incluso del extranjero.

La acogida de la iniciativa es cada vez mayor: se instalan contenedores especiales para depositar los “tesoros” encontrados, algún artista realiza una escultura reciclando el material acumulado, se hacen exposiciones con los hallazgos más extraños y absurdos… 

Desde entonces, todos los que van al monte o a la playa no sólo evitan tirar basuras, sino que procuran volver con un recuerdo para el contenedor más cercano.

Y cada vez es más difícil encontrar basura…

 

Amalur crece…   

Actividades en Venezuela 2009

 

15 de junio : Antonio González participa en el conversatorio “La elección de un cuento” en El Teatro del Sótano de la Dirección de Cultura de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) de Barquisimeto, junto a Jorge Arellano, Flora Ovalles, Oswaldo Camacaro, Mau de Ceballos y miembros de la UNOES Jóven. Es la primera actividad del Festival de la Oralidad de Venezuela.

 

13 de julio : Helia González presenta el libro “Desde la otra orilla: Memorias del exilio”, de Helia y Alicia González Beltrán, en el Colegio de Médicos de Barquisimeto, con las canciones de Alfredo Mugica, los cuentos de Antonio González Beltrán y la lección magistral del Doctor Segundo Ceballos, director de la UNOES y Director General de Salud del Estado de Lara.

 

17, 18 y 19 de julio : Ana Torrellas imparte el taller “Técnicas participativas para animar a leer y trabajar con el cuento: El cuento y la cultura de la inclusión.” En el Instituo Pedagógico de Barquisimeto.

 

23 de Julio a las 11:00 am y a las 5 pm: La Carátula presenta a Antonio González Beltrán con su espectáculo “Con acento mediterráneo”. Actividad organizada por Oscar Cortés, director del Teatro Estable Contrapeso, del Instituto Pedagógico de Barquisimeto.

 

27, 28 y 29 de Julio: Ana Torrellas y Antonio González Beltrán, junto a Nelson Silva “Fito”, Jesús Anza, Nancy Machado –acompañada por el músico paraguayo Ramón  – y Douglas Paredes, bajo la coordinación de Jorge Arellano. Actividades del Festival de la oralidad en la Universidad de Carabobo: la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES), campus de Naguanagua (Valencia) y La Morita (Maracay).

Hoy nos hemos encontrado este texto tan poético y entrañable de nuestro hermano cubano Jesús Lozada.

CUBA – LA JIRIBILLA Año VIII

                  La Habana

                  6 al 12 de JUNIO

                  de 2009

 

                               

                                

                                Viaje a la calle de San Juan, en Orihuela

 

 

                              Jesús Lozada • La Habana

                                                                               

                             

 

  Para Antonio González, José Manuel Garzón, Cristina, Maite y la familia González-Beltrán.  

                                     1993. El sol era copioso, como el fuego. Las

                                calles de La Habana, polvo y silencio. Guijarro

                                seco. La ciudad a oscuras daba tumbos. Se

                                presentía la rosa de los vientos, la indicación

                                de un norte, de un destino, mas nadie se atrevía

                                a pronunciarlo. Andar era un lujo. Encontrar

                                ruta, un acto de gracia que cuando llegaba traía

                                largas celebraciones, aunque a la mesa solo

                                hubiera un pedazo de pan de apenas ocho gramos.

                                Pan verde y amargo sobre el mantel manchado,

                                antes blanco, paño de las grandes ocasiones

                                familiares. Generoso saltaba el alcohol

                                destilado en alambique casero. Tortuoso camino

                                el del azúcar hasta convertirse en aguardiente.

                                Animal duro que te raspaba el alma y la

                                garganta. La cosa es que me invitaron a las

                                Islas Canarias en febrero, al Festival

                                Internacional de Narración Oral Escénica, y ya

                                eso era un andar. De más está decir que hubo

                                celebración, gozo y muchas horas para llegar al

                                aeropuerto. Boyeros era una cinta larga y

                                descolorida. Llegamos al avión, bestia

                                salvadora, que al decir de Lezama era una “lata

                                que nos separa milímetros de la eternidad”. Fue

                                un viaje tranquilo. Era de noche.

                                Madrid me recibió, al amanecer, con un cuchillo

                                helado cortándome el aliento. Ocho grados bajo

                                cero, mas confieso haber sido feliz. Una

                                gabardina alquilada y las ganas fueron

                                suficientes. Horas más tarde ya sobrevolaba las

                                Islas Canarias, los Afortunados, el Jardín de

                                las Hespérides,  la patria de la Locura, según

                                Erasmo de Rotterdam, la de mi bisabuelo Antonio

                                Reyes, natural de Güimar, que peleó en la Guerra

                                de Martí y que nunca quiso aceptar la vergüenza

                                de la derrota representada por aquella pensión

                                de 79 pesos. A mi lado iba un turista japonés,

                                que a pesar de que fingía muy bien no dejó de

                                mirarme con cara de espanto al no entender el

                                porqué un hombretón de seis pies podía llorar si

                                allá abajo solamente estaban siete montones de

                                lava volcánica, algunos kilómetros de arena y

                                unos graciosos platanales. Pocas veces los

                                turistas logran entender algo que sea realmente

                                sustancioso.

                                Me parecieron fríos los canarios, demasiado

                                peninsulares para mi gusto. Pero esa fue una

                                primera impresión que me duró muchos años hasta

                                que entendí que ellos no eran fríos, sino que un

                                personajillo había lanzado entre nosotros los

                                polvos de la discordia. Me salva la memoria de

                                la patria primera de los míos el rostro de

                                Alicia, la ceramista, la constructora de afectos

                                que ahora trabaja en la eternidad con materias

                                más nobles, más duraderas.  Ella me enseñó la

                                isla, los lugares hermosos, los esenciales, los

                                que casi nunca aparecen en los mapas. Ella me

                                enseñó la isla de los caminantes.

                                Trabajé mucho y bien en las Canarias. Recuerdo

                                la función del Teatro Chico en la Isla de la

                                Palma. Pequeña joya en miniatura. A la puerta de

                                ese teatro unos simpáticos escolares cantaron

                                para mí viejas canciones cubanas que los

                                nuestros no cantan porque no las conocen, o

                                porque no se las hemos cantado nunca, como si no

                                supiéramos que ellas son el Libro de los Libros

                                de la Patria. Fue hermoso en Agüimes recibir el

                                Premio Chamán (Internacional de Narración Oral

                                Escénica otorgado por la CIINOE) que le

                                otorgaron a La Peña del Brocal, que fue como

                                dármelo a mí mismo.

                                Respirar las Islas me hizo bien. No sería

                                decente, y eso a mí me importa mucho, enumerar

                                las piedras que fueron a parar a mis zapatos. La

                                fortuna de esos lugares merece mi silencio.

                                Algún día, si vuelvo, me prometo a mí mismo

                                cantar canciones viejas a la puerta de todas sus

                                iglesias, teatros, en sus bares, en sus calles,

                                en los colegios, en la casa de la gente buena

                                que por allí se da como la verdolaga en Cuba.

                                Después me fui a Madrid. Vivía en un colegio de

                                señoritas, el Colegio Mayor Isabel de España.

                                Uno siempre se imagina esos lugares como

                                internados lúgubres y pacatos. Este era un

                                colegio disciplinado y noble, lleno de mujeres

                                hermosas que recibían la cultura como lo que es,

                                fiesta. Desde allí visitamos otros lugares de

                                España, entre ellos una noche a Elx, la tierra

                                de La Carátula, la de los González Beltrán, la

                                de José Manuel, la de Cristina, la de Maite, la

                                de Adrián. En aquellos tiempos su Teatro

                                Principal no estaba restaurado y la zona de

                                camerinos parecía un antro. Esa noche bajó tanto

                                la temperatura que yo creí que podía desarmarme

                                en pequeños témpanos. Suerte que estaban Marcela

                                Romero y Marilú Carrasco. Nos pusieron un

                                pequeño hornito eléctrico y nos juntamos,

                                apretados, en derredor de él, casi en actitud de

                                adoración.

                                De regreso a la capital me fui a vivir a la

                                calle de Las Huertas, saliendo por la estación

                                del metro de Antón Martín, poco más abajo de la

                                Real Academia de Historia, a punto de llegar a

                                la calle Paseo. Como a unos pasos de allí está

                                la Plaza de Santa Ana, famosa por sus polvos

                                blancos y sus alucinados, en la mañana uno tenía

                                que salir del edificio saltando sobre los

                                cuerpos de una multitud de pobres seres que

                                seguramente habían sido sorprendidos por sus

                                propias guerras y sucumbieron en ellas. Cuerpos

                                tumbados, jeringuillas, ligas, preservativos. El

                                metro era una bestia que escupía cuerpos

                                desechos y que luego volvía a engullirlos.

                                Paraba, junto a dos amigos, en la buhardilla de

                                un edificio del Madrid del siglo XIX. A nuestras

                                espaldas estaba la tumba de Miguel de Cervantes,

                                desde una ventana se veía una casa en la que

                                habitó Francisco de Quevedo, la casa de Mariano

                                José de Larra y la tumba de Félix Lope de Vega.

                                Madrid era una ciudad de muertos. Entonces me

                                quise ir hasta la vida y me fui al sur. A Elx, a

                                la ciudad del Misterio. ¡Viva la Madre de Dios!

                                Madrid es también la ciudad de grandes y

                                preciosos museos, la del buen llantar, la de las

                                librerías —ah, y yo siempre sin dinero—, la de

                                los cafés —Libertad 8 es mi preferido—,  la de

                                los sitios hermosos, pero esa es harina para

                                otro costal. Perdón, hablé de harina, y me saltó

                                a la memoria una diminuta pastelería en la Calle

                                del Amor de Dios. El viejo pastelero amaza,

                                hornea; su mujer vende. Noble hojaldre el de sus

                                almas. La ciudad tiene mucho de esa fina masa.

                                Descendí a los infiernos madrileños hasta que

                                una voz me anunció que estaba en la estación de

                                Chamartín. Cuatro horas en tren hasta Alicante.

                                Tierra seca y roturada, grandes viñedos y algún

                                que otro miura, pueblos blancos, pequeños,

                                tristes, de viejos, algunos abandonados. Aquella

                                planicie ocre me era tan familiar, era cosa de

                                la sangre, de los labriegos castellanos que

                                llegaron por la derecha de mis venas.

                                En el andén estaban José Manuel Garzón, actor de

                                muchos dones que alguna vez interpretara, entre

                                otros personajes, a Miguel Hernández, estaba

                                Antonio González, fundador del Grupo de Teatro

                                La Carátula, el hijo de Don Nazario, republicano

                                puro y hombre de una sola pieza. Veinte minutos

                                después estábamos en la casa quinta de los

                                González Beltrán, mi casa ilicitana que hoy es

                                solo memoria en nosotros, la casa en la que

                                plantamos un árbol para Isabel, la de la pinada

                                del viejo, la del olivar, la casa en la que

                                conocí a mis amigos españoles buenos, la casa

                                donde me enamoré de toda la vasca de José Manuel

                                que preside la Virtu. Elx es una ciudad de vivos.

                                Por las tardes iba puntualmente a la Plaza

                                Mayor, al bar Arlequín, a tomar ginebra con agua

                                tónica, junto a Don Nazario. Él me contó de la

                                República, de sus héroes y sus mártires, de sus

                                traidores, de cuando salió por el puerto de

                                Alicante hasta Orán, del exilio argelino, de

                                cuando Antonio nació, de cómo hacían teatro, del

                                regreso. Era una escuela de historia pero sobre

                                todas las cosas de bonhomía. Por las noches

                                regresaba con Antonio al mismo sitio, entonces

                                yo tomaba una cerveza negra, La Cueva del

                                Ermitaño. Hablamos de lo humano y lo divino.

                                Fuimos a muchos sitios. Bares como el Jamboree

                                en Alicante,  el de Pepa y Julio que ya no

                                existe, al menos como era entonces, o el Club

                                Directo de allí, o visitamos el Carmen del

                                Campillo, donde el otro José Manuel, su dueño,

                                me contó la historia del lugar y me mostró su

                                reliquia más preciosa: la carretilla de su

                                abuelo labriego. Subimos hasta la Fuente Roja,

                                visitamos infinidad de restaurantes para comer

                                cuscús y costra, paella valenciana o mariscos,

                                sopa de cebollas y delicadezas como los frutos

                                secos, o comimos múltiples recetas de cordero o

                                aquellas judías con perdices que tanto recuerdo.

 

 

 

                                Todo eso fue importante, aprendimos a querernos

                                y a ser fieles los unos con los otros a pesar de

                                los vientos, pero nada como visitar juntos la

                                casa de la calle San Juan, en Orihuela, en la

                                que nació Miguel Hernández, el poeta, en 1910.

                                Fue él quien me hizo amar a mis amigos con uno

                                de esos amores viriles que ni la muerte vence.

                                No recuerdo si fuimos camino de Murcia o de

                                Alicante, seguramente de Alicante, si lo primero

                                que hicimos fue llegarnos al Colegio Santo

                                Domingo, el de los jesuitas, donde estudiara el

                                poeta. Creo que hoy es una institución pública.

                                Tiene ese olor tan típico que he encontrado en

                                las escuelas del mundo. Me llevaron hasta un

                                gimnasio, dicen que allí estuvo el aula donde

                                estudió el poeta por muy poco tiempo, pues su

                                padre quería para él destino de pastor, y para

                                eso las letras ofuscan y confunden, solo basta

                                con seguir el paso de las cabras. Mucho le

                                rogaron los hijos de San Ignacio, hasta

                                prometieron garantizarle los estudios

                                universitarios al muchacho; pero ya se sabe, el

                                hambre no es buena consejera y si eso se junta

                                en un ser amargado y severo, se puede llegar

                                hasta donde el amor no llega, y él no aceptó y

                                se lo llevó de regreso a la casa.

                                El tiempo borra y limpia. Hoy el nombre del

                                poeta maldito, muerto entre los piojos y la

                                tuberculosis, preso, el que ni siquiera se podía

                                pronunciar en otra época, está en todas partes.

                                Todo lo recuerda. Posiblemente a los demás, a mí

                                no. Su nombre escrito en las paredes, en los

                                muros, en las tarjas, en las telas que cruzaban

                                a cada lado de las calles, no tienen la

                                consistencia que adquiere cuando escucho su

                                versos dichos a viva voz, sus poemas en el aire,

                                cantados por Juan Manuel Serrat, o dichos por un

                                buen recitador.

                                Por los lados de unos riscos, al final de la

                                calle de San Juan, si no recuerdo mal, está la

                                casa. Paredes blancas, techo de tejas a dos

                                aguas, puerta y dos ventanales enrejados. Una

                                tarja de cerámica indica que allí nació Miguel

                                Hernández. Casa sencilla. Estaba cerrada a cal y

                                canto. En silencio nos fuimos por un costado y

                                subimos a las piedras, una pequeña montaña

                                escalonada, a la que seguramente subía el poeta.

                                Era su aposento alto. Desde allí vi la higuera y

                                el techo de los corrales, la casa desde atrás y

                                un poco arriba. Quise gritarle a Miguel, pero

                                sabía que era inútil, que aquella ya no era su

                                casa. Su casa es el viento.

                                Estuve allí no sé cuánto tiempo, hasta que por

                                la calle vimos acercarse a un hombre, llegar a

                                la puerta, abrirla y entrar como Pedro por su

                                casa. Era el celador. Como una cabra bajé hasta

                                la calle. El hombre había ido a comer y después

                                a la siesta, tan castiza. Se disculpó por

                                hacernos esperar. Por sus maneras tuve la

                                impresión de que aquel sitio no era muy

                                visitado, y menos en las tardes. Era un hombre

                                de pocas luces, conocía solo pequeños datos

                                sobre los habitantes de la casa, pero era gentil

                                y sabía hacer su trabajo dejándole a uno tiempo

                                para encontrarse con las huellas de Miguel. De

                                frente, un poco a la derecha, está una

                                habitación donde se guardaban unas alpargatas y

                                un bastón, dicen que del poeta, y una cama. La

                                cocina, más bien estrecha como la economía de

                                sus moradores.

                                Salí al patio y pude encontrarme de frente con

                                la higuera. Supongo que es el árbol que inspiró

                                muchas veces al poeta, el que sentía con

                                cualidades ígneas. “Cómo escuecen las higueras…”

                                dice en “El adolescente”, que se encuentra entre

                                sus primeros poemas. Otros textos hacen

                                referencia a la higuera hasta llegar a la elegía

                                dedicada a Ramón Sijé, “con quien tanto quería”,

                                el que se había muerto “como del rayo”:

                                Volverás a mi huerto y a mi higuera;

                                por los altos andamios de las flores

                                pajareará tu alma colmenera

                                de angelicales ceras y labores.

                                Volverás al arrullo de las rejas

                                de los enamorados labradores.[1]

                                Hasta ese momento vi objetos sencillos, cosas de

                                un museo o de una casa cuyo dueño se marchó hace

                                mucho tiempo. Al estar frente a la higuera, que

                                está viva, la abracé llorando y se me reveló el

                                sentido de mi viaje a España: ¡Miguel, hermano,

                                aquí estoy. Vine a encontrarme contigo! Fueron

                                unos segundos en los que estaba el tiempo, todo

                                él.

                                El sencillo celador me dejó llorar, después me

                                llevó al corral de las ovejas, que está al fondo

                                del patio. De regreso, íbamos otros, me llevó a

                                mí solo hasta un cuarto, con ventana a la calle,

                                iluminadísimo,  y puso en mis manos el libro de

                                visitantes; escribí cosas que no recuerdo, quizá

                                puras tonterías, solo sé que firmé en nombre de

                                Cintio Vitier, de Fina García Marruz, de José

                                Lezama, de Eliseo, de Roberto Manzano;cuyo

                                estro siempre me recuerda el del oriolano; de

                                Rafael Almanza y de Jesús Curbelo, en nombre de

                                mis ángeles tutelares, los poetas.

                                En la sala estábamos todos cuando ya a punto de

                                salir, quizá conmovido por el llanto y la

                                emoción o por quién sabe qué, el señor volvió a

                                separarme del grupo y me llevó a otra habitación

                                que estaba a mano izquierda. Allí había un

                                enorme arcón, uno de esos que en Europa usan

                                para la ropa de cama o los vestidos, que siempre

                                huelen a alcanfor y a naftalina, que dicen

                                sirven para matar la polilla y otros bichos como

                                el olvido. Abrió la caja enorme y extrajo una

                                más pequeña, de vidrio. Fría y transparente, que

                                contenía hojas secas y tierra y otros despojos

                                insignificantes.

                                Me miró de frente y al verme mudo, con cara de

                                extrañeza me dijo:

Mire bien… mire al fondo. Mire. Eso que ve allí

                                es la mejilla derecha del poeta y el cuero

                                cabelludo. Tenía piojos y estaba rapado, por eso

                                parece un pedazo de piel cruda.

                                No miré. No pude mirar. Yo que siempre veo o que

                                siempre quiero ver, como Tomás, o meter los

                                dedos en la llaga, no pude.

                                Yo quiero ser llorando el hortelano

                                de la tierra que ocupas y estercolas,

                                compañero del alma, tan temprano.

                                Alimentando lluvias, caracolas

                                y órganos mi dolor sin instrumento,

                                a las desalentadas amapolas

                                daré tu corazón por alimento.

                                Tanto dolor se agrupa en mi costado,

                                que por doler me duele hasta el aliento…[2]

                                Nos fuimos por la calle de San Juan, hacia

                                arriba. Mis amigos me llevaron a conocer un

                                teatro circular y no lo vi. Compraron carne de

                                vaca, hicieron bromas, pero yo no estaba de

                                ánimos. Solo pensaba en él, en Miguel Hernández,

                                el poeta que cuando yo nací ya había adquirido

                                esa suerte de universalidad que solo otorgan el

                                don, la gracia, el canto y la muerte. Su voz y

                                su escritura habían descendido al reino de la

                                oscuridad y ahora estaban, después del retumbar

                                de flautas y atabales, en el viento, en el olor

                                de la guayaba, en el reino de lo resurrecto, que

                                es el de la tierra y el cielo nuevos, el de la

                                Luz.

                                Nunca más he regresado por los lados de

                                Orihuela. Ya no somos los mismos, para bien

                                nuestro y de los otros, pero si alguna vez

                                regreso, conozco ya el destino, la ruta de mi

                                viaje. Entraré hasta el patio, abrazaré la

                                higuera, que está viva. Y volveré a decir las

                                mismas palabras: ¡Miguel, hermano, yo soy Jesús,

                                poeta, y vine a visitarte! No veré nada más.

                                Nada. Solo la higuera.

                                Notas:

                                [1] Hernández, Miguel. Poesía. Consejo Nacional

                                de Cultura. La Habana, 1964.

                                [2]Ídem.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            

 

 

 

                 

 

            .

            © La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana

            La Habana, Cuba. 2009.

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LA CARÁTULA  (Elche. Comunidad Valenciana. España)

 

Fundada en 1964, cuenta entre las compañías de más larga y continua trayectoria del teatro español. Tras la desaparición de La Cazuela, de Alcoy, muy probablemente La Carátula sea el conjunto teatral en activo más antiguo del Estado Español.

Miembro del grupo fundador del llamado “Teatro independiente”, en 1.970 obtiene el Premio Nacional de Teatro Juvenil en Valladolid. Se ha caracterizado por su búsqueda en las vías del Nuevo Teatro Español, o en los clásicos de la vanguardia europea e, incluso, en  un nuevo lenguaje basado en la poesía, utilizando técnicas de actuación, títeres, pantomima, ballet clásico, danza contemporánea, baile español, flamenco, e incluso el bel canto o la canción en diversos estilos.

Ha recorrido toda España y ha abierto nuevas vías de expansión hacia Europa y América,  presente en Festivales como el Off de Aviñón, en Francia, el de la Ciudad de México, el Iberoamericano de Bogotá, el Internacional de Narración Oral Escénica de La Habana, el Iberoamericano de Teatro de Cádiz, el Encuentro Teatral España Venezuela, la Muestra de Teatro en Primavera de Madrid, la Muestra de Teatro Joven de Irún , el Festival Internacional de la Oralidad de Barquisimeto (Venezuela), el Festival Iberoamericano de cuenteros Abrapalabra de Bucaramana (Colombia), Bienal Internacional de la Oralidad de Santiago de Cuba, Foro Internacional de la Oralidad de México, el Festival de Teatre i Música Medieval d’Elx, la Transmarató de   L’Espectacle de Barcelona, la Rassegna di Teatro del Mediterráneo de Agropoli  (Italia), Les nuits de la parole, de La Mounède-Toulouse (Francia), y los festivales de narración oral y de teatro de Agüimes (Gran Canaria, España).

Ha participado en festivales de teatro en Sidi-Bel-Abbés, Constantina, Mostaganém y Medea, en Argelia. Destaca su presencia en la cartelera de Madrid, París, New York, Caracas, Bogotá, La Habana, México y Londres.

Son los organizadores del Festival Internacional de la Oralidad, en España, con el que participan en el Circuito Internacional de Festivales de la Oralidad (CIFO) y  la Red de Festivales del Instituto Internacional del Teatro del Mediterráneo.

En este año de 2009, La Carátula cumple, pues, cuarenta y cinco años de trabajo teatral en distintos frentes; desde la pedagogía a la organización de festivales, muestras y programación de diversas actividades relacionadas con las artes escénicas, a la producción de espectáculos teatrales.

 A continuación miembros que han sido y/o son de La Carátula:

 

La Carátula 45 rpm

CARATULEROS DE AYER Y DE HOY

en orden alfabético o casi

 

 

Paqui Aguilera

Andrés Agulló

Eduard Agulló

Gaspar Agulló

Jerónimo Agulló

José Antonio Agulló

Teresa Agulló

Felicidad Alarcón

Marga Almela

Mª José Amorós

Cristina Andreu

Antonio Antón

Francisco Antón

Javier Antón

Juan Antón

Licinio M. Antón

Matilde Antón

Sergio Antón

Juan Carlos Aracil

Mari Carmen Arévalo

El Arlequín

Juan Antonio Asencio

Sofía Asencio

Hans Christian Atanasiu

Dolores Aznar

Juanfran Aznar

Javier Baeza

Jorge Baeza “Baeza”

José Bañón

Miguel Bascón (Miguelón)

Inma Belda

Gemma Beltrán

Isabel Beltrán

Mª Teresa Beltrán

J. Mª Berenguer

Mª Dolores Bordonado

Sandro Botti

Emilio Bragado

Alberto Bri

Oswaldo Camacaro

Juan Campello

Ana Campos

Enrique Caparrós

Mª Ángeles Carbonell

Juanjo Cardenal

Carratalá

Juan Carrazoni

Mª Asunción Carrazoni

Salvador Cascales

Yani Cascales

Joan Castejón

Paca

Mª José del Castillo

Juanjo Cardenal

Adolfo Celdrán

Alba Cerdeiriña

José Manuel Cerdeiriña

Oscar Cerdeiriña

Mª del Mar Clement

Pepito Climent

Reme Coloma

Marisa Corrales

Hipólito Cruz

Fco. José Clement “Cutx”

Roberto Daruich

Guillermo Díaz

Rosa Mª Díez

Milagros Dolado

Maika Domene

David Domenech

Emilio Domenech

Ainhoa Donat

Ana Esclapez

Silvia Esclapez

Teresa Esclapez

Ramón Esclapez ‘Gori’

Concha Espinosa

Pilar Espinosa

Saleta Fabra

Joan Fabrellas

Jesús Falcó

Pascual Falcó

Mª Asunción Fernández

José A. Fernández

Chimo Ferrández

Luisa Ferrández

Pilar Ferrandez

Pepe Ferrando

Mª Dolores Fojón

Juan Forner

Gilberto Ferrer

Andrea Fresno

Agustín Fuster

Etel Gacituaga

Pepe Galiano

Carlos Gallardo

Antonio García

Flaco García Poveda

Fco. García Sigüenza

Fco. Mª García Linares

José Ángel García

Juan Carlos García

Margarita García

Fco. Garzón Céspedes

Adrián Garzón

José Manuel Garzón

Abel Gasmi

Arturo Gavaldá

Helia Gavaldá

Jorge Gavaldá González

Jorge Gavaldá Lorenzo

Margot Getino

Pilar Getino

Ana Elisa Gil

Margarita Giner

Goiko

Lupe Gómez

Alicia González

Andrés González Sánchez

Antonio González Beltrán

Héctor Gónzalez Sánchez

Helia Gónzalez Beltrán

Marina González Maciá

Nazario Gónzalez Beltrán

Nazario Gónzalez Monteagudo

Sonia González Sánchez

Tacha González Sánchez

Gonzalo

Hay-Kú

Jean-Michel Hernández

Lali Hernández

Pepe Hernández

Tomás Hernández

Aldredo Herrero

David Herrington

Germán Iborra

Angelita Jiménez

Josué

Los Julays

Javier Latorre

Francis Ligero

Elisa Lledó

Juan Lledó

Pola Lledó

Juanjo Llorens

Angelita López

Emma López

Jorge López

Juan López

Mª Ángeles López

Nadia López

Nuria López

Óscar López

Paco Lose

José Lose

Ana Lozano

Maite Lozano

Angela Llorca

Cristina Maciá

Ginés Maciá

Manolo Maciá

Paco Maciá

Juanber Magán

Uli Mangold

Gonzalo Manzanares

Marianne

Paco Marco

Sixto Marco

Susi Marco

Mari Cruz Maruenda

Patricia Marín

José Marín “Milikito”

Pepe Marín Vilaplana

Salvador Martín

Guillermo Martínez

Mariano Martínez

Paca Martínez

Paco Martínez

Reme Martínez

Sandra Martínez

Manuel Martínez Blasco

Tomás Martínez Blasco

Tina Mateu

Margarita Mazzella di Bosco

Pablo Mercader

Mercaderes

Mere

Narciso Merino

Mesón Antonio

Alejo Mira

Pepito Mira

Antonio Miravete

Pepe Miravete

Manolo Mirete

Vittorino dal Molin “Vito”

Elvira Molina

Jaime Mompó

Marisa Mompó

Maribel Monar

Josefina Montenegro

Manolo Mora Díez

Oscar Mora

Pepe Moraleda

César Moreno

Luis Moreno

Najla

Eliseo Navarro

Luis Nicolás

Niva

Asun Noales

Nogueroles

Nogueroles Nogueroles

Raquel Nuñez

Juan José “Oliva”

Ana Oncina

Alejandro Orihuela

Jose Pedro Hernández “P”

José Palacios

Francisco Javier Coves “Panchi”

Vicente Paredes

Pepito Parres

Pasarela

Paco Pastor

Peluche

Rafael Peregrina

Josep Perelló

Antonio Pérez

Juan Mª Perujo

Antonio Pomares

Familia Portes

Carlos Postigo

Ester Poveda

Antonio Prats ‘El Pelao’

Javi Prieto

Juan Carlos Pumar “El Jipi”

Paco Rabal

Pere Reig

María Rial

Pepe Rial

Chelo Rico

Xavi Rico

Paula Rico

Paco Robles

Gaspar Rocamora

Javier Rocamora

Antonio Rodes

Mercedes Rodes

Rosa Rodes

Asun Rodriguez

Francisco Rodríguez ‘Fraskito’

Pepa Rodríguez

Rogel

Fco. Antonio Romero

Marisela Romero

Tomás Romero

Vicente Romero

Toni Ros

Hebe Rosell

Alberto Rowinski

Inma Rubio

Paco Rubio

Carlos Ruiz

Cristina Ruiz

Elisa Ruiz

Fina Antonia Ruiz

Rumisa

Antonio Sáez

Victoria Sáinz

Loli Sala

Alicia Sánchez

Ernesto Sánchez

Manola Sánchez

Marta Sánchez

Pepe Sánchez

Pilar Sánchez

Toñi Sánchez

Felipe Santamaría

Juan Santamaría

José Sastre

Pascual Segarra

Jorge Sempere

Vicente Sempere

Francisco Serrano

Dahd Sfeir

Daniel Simón

Mario Simón

Andrés Soler

Jeroni Soler

José Andrés Soler

Quito Soler

Susi Soriano

Tomás Tarí

La Teulera

Mayge Torrente

Fina Torres Ortiz

Fini Torres

Isidoro Torres

Maribel Torres

Martín Torres

Daniel Tovar

Oscar Trejo

Silvia Tro

José Alberto Valverde

Sergio Van Hul

Irene Velasco

Eduardo Vendrells

Antoni Vicent

Salvador Vicent

Antonia Vicente

Marco Vidal

Angels Viladomiu

Ismael Vinaixa

Yuri

 

…Y SIGUE LA LISTA, AÚN NO HEMOS ESCUDRIÑADO LOS PROGRAMAS DEL ‘92 P’ACÁ Y FALTAN MUCHOS SALVO HONROSAS EXCEPCIONES

NECESITAMOS QUE COMPLETEIS ESTA LISTA PARA QUE ESTEMOS TODOS.

NOS REFERIMOS, CLARO, A PERSONAS QUE HAYAN PARTICIPADO EN LOS MONTAJES Y ESPECTÁCULOS DE LA CARATULA.

LOS PARTICIPANTES EN FESTIVALES SERÍA UNA LISTA APARTE.

AGRADECEMOS VUESTRA COLABORACIÓN.

 

Falta gente de todos los tiempos que nunca aparecieron en los programas pero que estuvieron y/o barrieron el local alguna o muchas veces, rogaríamos que los añadiérais.