Crónica sobre el Festival internacional de la oralidad 2009, de David Wapner

18 mayo 2009

El texto que podéis leer a continuación se escribió para la institución Sefarad-Israel, que colaboró con nuestro festival e hizo posible la presencia de David Wapner en él. Tomadlo como informe de parte. Eso nos piden que digamos David y Ana Wapner. 

 

De regreso del Festival de Oralidad: un esbozo

 

Por David Wapner

 

El Festival Internacional de la Oralidad, que organiza la compañía teatral La Carátula, de Elche,es un festival extensivo: se desplaza en forma ascendente, de sur a norte, a medida que acumula capítulos, con nodos en localidades determinadas,que se resuelven, cada uno, en galas, a modo de conclusión. En esta edición, partiendo, como siempre, desde su ciudad natal, Elche,  recorrió, en primer lugar, el territorio que Antonio González Beltrán, su  director y fundador, bautizó, con ironía, país valenciano (Elche, Villena, Hondón de las Nieves, Alicante, Castellón, Valencia). Pasó, luego, y  por Castilla-León (Valladolid), para recalar, en su etapa final, en el País Vasco (Ordizia y Tolosa, provincia de Guipuzcoa). Entre el 15 de febrero y el 17 de marzo de 2009, invitados por  La Carátula, de Elche, y con el auspicio de Casa Sefarad-Israel, que subvencionó los billetes de avión,  Ana  Camusso Wapner (mi esposa y compañera), y yo , estuvimos allí,  para participar con nuestra propuesta. Presentamos, Ana y yo, nuestro libro-álbum + CD, “Pequeña Guía de la Gaturbe”, de inminente aparición en la Argentina, editado por Ediciones del  Eclipse. El espectáculo consistió, básicamente, en las canciones y poemas que escribí, compuse, e interpreté, para nuestro libro + disco. Cuando fue posible, en tanto, se proyectaron y expusieron los dibujos que Ana creó para nuestra obra. Y pusimos en venta ediciones “pirata” de los CD “La friontera” y “Gaturbe”, guardados en carpetas impresas especialmente por Dioniso Sánchez., es decir, por El Pollo Urbano. Hubo actuaciones exclusivas, compartidas y grupales. Cada vez que me tocó actuar sólo, además de “Gaturbe”, hice un repaso de mis “éxitos” anteriores (me refiero al repertorio de mi gira de 2007 por Aragón y Madrid, “Cánon Animal”) e, incluso, estrené una canción en eusquera, que compusimos, en Tolosa (Guipuzcoa), con el clown, actor y poeta vasco May Gorostiaga, referente de la asociaciòn Asvimenea, organizadora del capítulo Euzkal Herria del festival . Se grabaron cuatro actuaciones en directo (cuatro audios, dos vídeos), la televisión de Tolosa registró la actuación en el cineteatro Leidor, y fuimos entrevistados, Ana y yo, por la radio de Ochoa, un pueblo guipuzcoano que conserva su plantany trazado medieval.

 

Artistas de Chile, Venezuela, Alemania, Camerún, Colombia, República Arabe Democrática del Sahara, de la península ibérica y, tal como yo me presento, de Argentina-Israel, conformamos una compañía heterogénea, por propuestas y estilos, pero, a diferencia del resto, actores y cuenteros, yo, cantautor, acompañado de guitarra, canté a esa Gaturbe, que habíamos vislumbrado con Ana. Promediando el festival, mis casi compañeros de troupe, ya conocían de memoria muchas de las canciones.  En el tramo final del recorrido, ya participaban en coros Germán Iborra (excelente actor y cantante ilicitano, quien en esta gira fungió de responsable técnico) y el gran Nazário González, director técnico del festival, admirador de los “gaticos”, como nos apodaba a Ana y a mí.  Ambos dos, junto a Ana (quien también grabó coros en el disco), improvisaron un trío memorable en “Gato Orientado al Pollo”.  Y el gran Vito dal Molin, en un flash de inspiración, puso a nadar dos nadadores, encarnados por èl mismo y por Germán, que nadan en sombras, de espaldas a mí, mientras cantaba La friontera, en el cine Leidor, de Ordizia.

 

II

 

Escribir sobre cada uno de nuestros compañeros de gira de Oralidad escapa a los límites de esta reseña, pero, nobleza obliga para con ellos. Va aquí una referencia suscinta, visión a vuelo de pájaro del aporte de cada uno de ellos.

 

Cristian Atanasiu: la poesía dadaísta, el absurdo, el teatro gestual, en formato de clown. Despliega un espectáculo que camina por una cuerda floja:  de un lado, la risa, del otro, el terror. El “horrorreir”, del poeta argentino Leónidas Lamborghini, puesto en escena por este artista alemano-catalán. La “destrucción de la palabra”, en boca y cuerpo de Cristian Atanasiu, trasciende el efecto cómico: nuestro corazón se encoge de angustia.

 

Boniface Ofogo: juglar del Camerún, en sus fábulas, fusiona el patrimonio oral de su continente con la tradición española y europea.  Milita contra el olvido o relativizaciòn del crimen de lesa humanidad cometido contra Africa: el secuestro en manos de europeos de millones de africanos, para ser esclavizados en América, entre los siglos XVI y XIX. Boni, compara las corrientes historiográficas que ensayan justificaciones para esta tragedia, con aquellas que ponen en duda la Shoáh.

 

José Luis Mellado: el talento de este chileno de Santiago, se manifiesta en la forma no-lineal con que desarrolla en escena sus relatos, tanto originales como adaptaciones. La transición entre espacios y tiempos paralelos, superpuestos, diacrónicos, se da de forma imperceptible, la continuidad de la discontinuidad se percibe natural. Mellado rinde tributo al surrealismo latinoamericano, en sus variantes literaria y popular.

 

Chejdán Majmud, Alí Salem y los poetas de la “Generación de la Amistad Saharahui”: nacidos en la ex-provincia española de ultramar del Sahara, desplazados en su primera infancia a campamentos de refugiados en Argelia (cuando España entrega esta colonia, que luchaba por su independencia, a Marruecos y Mauritania),  hacen su escuela secundaria y la universidad en Cuba, desde donde regresan a los campamentos, y desde donde, a su vez, parten a un nuevo exilio en la penínsla ibérica. El desarraigo, la tensión entre su lengua materna (el hasaniya, dialecto del árabe) y la colonial, entre desierto y civilización occidental, marca la escritura de estos poetas. Tras una primera presentación grupal bajo una jaima (tienda de piel de camello) simulada en escena, en donde se sirvió té al público), Chejdán y Alí se despojaron de sus vestiduras tradicionales, y cerca del cierre del festival, en Tolosa, leyeron solo,: mesa pelada, dos ordenadores portátiles, poetas a pleno.  Chejdán es el “maldito” del grupo, el poeta del malestar;  Alí, la lucidez y la claridad conceptual.

 

Flora Ovalles: un monólogo de autor (del ilicitano Alberto Miralles), con repostería y sus aromas en directo, por un lado, y un Canto de Pilón, anónimo popular del llano venezolano, por el otro, son los polos entre los cuales se movió esta actriz, titiritera y cantante nacida en Caracas. Conocedora de la lengua popular, del folklore, y de sus manifestaciones en poesía y canto, saca de este caldo su mejor arte. Su escena tiene energía,  y canta muy bien.

 

Ester Poveda: histrionismo, buen dominio de la improvisación, esta actriz y cantante ilicitana, subió a escena el único espectáculo en lengua valenciana, Tirant lo Blanc (Tirante el Blanco), parodia basada en la célebre novela de caballería del mismo nombre. Ester combina técnicas de teatro de calle y feria con cabaret y vodevil, en donde el contacto con el publico es estrecho, y fundamental para la efectividad del acto. Y esto lo hace muy bien.

 

Cristina Maciá: de Elche, como Ester Poveda, esta actriz, bailarina y autora teatral, fue parte de la compañía “La Carátula” durante casi veinte años. Su propuesta se destaca por el seguimiento estricto de un guión, que pauta desde el desplazamiento corporal más sutil, hasta la inflección de voz más imperceptible. Esto, sumado a su estilo de declamación no “natural”, da como resultado un extrañamiento que, a modo de pecera entre el público y la actriz, se va poblando con el material más heterogéneo, sin solución de continuidad: poemas satíricos y de amor, cuentos absurdos, picaresca, las cartas de Miguel Hernández a su esposa Josefina Manresa. Todo, unido por  la voz que los narra, difícil de confundir. 

 

Ana Torrellas: profesora de narración para maestros y psicopedagoga venezolana de la ciudad de Barquisimeto, desarrolló durante el festival una importante actividad con sus Talleres de inclusión, además de protagonizar un espectáculo para niños, “El hada mariposa”, además de contar cuentos basados en lo que yo llamo el  neorrealismo mágico-sensible de la neoliteratura latinoamericana, cuyos padres serían el uruguayo Mario Benedetti (variante naturalista y urbana), y el García Márquez de la secuela Macondo, posterior a la matriz,  “Cien años…” (variante neonírica). Es admiradora del célebre psicopedagogo israelí Reuven Feuerstein, de quien ha puesto en práctica su método (EAM, Experiencia de Aprendizaje Mediado), con gran éxito.

 

 

III

Bueno (escribo adrede este “bueno”, porque en Euzkadi es, casi, muletilla, ya hablen en eusquera o en castellano), bueno, en Guipuzcoa, la  provincia en donde permanecimos durante diez días, nos encontramos con los artistas participantes locales, quienes, salvo en la gala final, contaron sus rutinas en idioma vasco; Maite Franco (dicción y sintaxis narrativa hipnóticas); Itziar Rekalde (su forma de pararse en escena, su impostación, recuerdan una cantante de tangos; me acercó grabaciones de poesía fonética y me hizo conocer al mítico, ya fallecido, Mikel Laboa); Idoya Sánchez (puro clown, con lágrima y todo, como May Gorostiaga, con quien, ya conté, compusimos una canción, con letra suya). Pello Añorga, tal vez el autor vasco de libros para niños más relevante ( Pemio Euskadi de Literatura Infantil), es, a su vez, un narrador oral magnífico. Cuando cuenta, los niños lo escuchan en éxtasis, los ojos y bocas abiertas. Pello es un proyector de palabras, de gran poder lumínico, de modo que la palabra, más que suscitar imagen, es casi la imagen per se.

 

IV

 

Antonio González Berltrán fue un anfitrión de lujo, en especial para nosotros, Ana y yo, quienes, durante nuestra estadía en Elche, nos alojamos, primero, en un piso que él puso a nuestra disposición (y que, en determinado momento, compartimos con Boniface Ofogo), y, luego, en su propia casa. La biblioteca en nuestro dormitorio, la colección sobre directores de cine de Cahiers de cinema-El País, en nuestro cuarto de baño, el acceso libre a la nevera (que utilizábamos con discreción), son detalles que se agradecen. Apreció mi estilo de pelar la naranja (de mis antepasados de Subalki, Polonia), similar al suyo, del levante español. Afirma, toda vez que preguntamos por judíos, que “todos, aquí, somos un poco judíos, un poco árabes, un poco ibéricos, somos una mezcla”. Actor, bufo, cuentero, director de teatro, Antonio  fundó la compañía “La Carátula” hace 45 años, creó el Festival Internacional de la Oralidad, hace medio año me convocó para participar en su edición 2009: hace cuatro semanas que regresamos de allí.

2 comentarios to “Crónica sobre el Festival internacional de la oralidad 2009, de David Wapner”

  1. Mundodede said

    Leyendo esta crónica (y con mis recuerdos de otros años en el festival) es como si hubiera estado. Gracias.

  2. Ester Poveda said

    Gracias David y Ana!!!
    Me acuerdo mucho de ustedes.

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